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La “Institucionalidad” en CR: ¿Democracia o Saqueo Legalizado?.

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VOCESDEOPINION: ¿Democracia? ¿Institucionalidad? Qué palabras tan elegantes para esconder el hedor a podredumbre que emana de los pasillos del poder. Porque seamos honestos: lo que llaman “instituciones sólidas” no es más que un eufemismo burgués para disfrazar la red de amiguismos, pactos secretos y puertas giratorias que conectan a políticos, empresarios y magistrados como si fueran parte de la misma fraternidad decadente de siempre. Aquí no hay República; hay una cooperativa de saqueo legalizado con membrete de “Justicia”.

Nos han vendido durante décadas que el Poder Judicial es la roca firme sobre la cual descansa el país. Y sí, firme está… pero firme en blindar políticos, en enterrar denuncias incómodas, y en asegurarse de que el pobre se pudra esperando justicia mientras los ricos la compran en cuotas, como un carro de lujo. ¿Y la credibilidad? En cuidados intensivos desde hace años. Pero no se preocupen, los mismos de la “red de cuido” institucional ya están sacando comunicados con membrete y palabritas tibias para convencernos de que “todo marcha bien”. ¡Claro! Todo marcha bien… para ellos.


La Institucionalidad como Fetiche y Disneylandia Burocrática

La “institucionalidad” en Costa Rica se ha convertido en una especie de fetiche patriótico que solo sirve para callar críticas, silenciar indignaciones y justificar lo injustificable. ¿Alguien se acuerda cuándo fue la última vez que una institución sirvió realmente al pueblo y no a sus propios intereses o a los del círculo de confianza del poder? Tranquilo, no es que tengas mala memoria. Es que eso no pasa.

El Estado se ha transformado en una especie de Disneylandia burocrática donde todo parece funcionar, pero detrás del decorado hay ratas, trapos sucios y un elenco de actores mediocres con cargos vitalicios y sueldos pornográficos. La red de cuido no cuida a nadie, salvo a los amigos del poder. ¿Y el Ministerio Público? Se ha especializado en encontrar con eficiencia sospechosos pobres, mientras los corruptos de cuello blanco son tan invisibles como sus expedientes desaparecidos. Un milagro judicial, versión tica.


Poder Judicial: ¿Relicario en Ruinas?

Y hablemos del Poder Judicial, ese relicario institucional que hoy sirve menos que un policía de tránsito en una calle sin semáforos. El pueblo ya no cree en ellos, no porque seamos malagradecidos o ignorantes, sino porque los hechos gritan lo que sus portavoces maquillan: que el sistema ya no es confiable, ya no es justo, ya no es nuestro.

¿Y qué hacen mientras tanto los “defensores de la democracia”? Organizan simposios, se toman selfies en eventos diplomáticos y aplauden entre ellos como si estuvieran en una ópera, mientras el país se desangra por el abdomen. Todo muy “institucional”, todo muy “republicano”… hasta que alguien les toca los privilegios, y entonces sí: se sueltan los perros, las cloacas y los editoriales indignados que parecen escritos desde Suiza, no desde la Costa Rica real.

Los costarricenses no están perdiendo la fe en la democracia; están perdiendo la paciencia con quienes la usan como escudo mientras apuñalan al pueblo por la espalda. Ya no nos tragan los discursos de “institucionalidad” cuando vemos cómo se reparten favores, se blindan entre ellos y nos dejan a nosotros con la factura emocional, económica y moral.


CRÍTICA POR ANÍBAL NEWMAN