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“Orlando Aguirre y su justicia versión Disney”.

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#VOCESDEOPINION El Poder Judicial de Costa Rica acaba de celebrar con bombos y platillos su cumpleaños número 199. ¡Qué ternura! Una institución que se autoproclama “moderna, humana y confiable” mientras el país entero observa cómo los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra, como si fuera un hotel con servicio exprés.

El presidente de la Corte Suprema, Orlando Aguirre Gómez, dijo en su discurso que “honrar esta efeméride implica retomar el compromiso de hacer de la justicia costarricense un espacio confiable y firme contra la impunidad”.

Qué buen chiste, señor Aguirre. Si existiera un premio al sarcasmo institucional, ya tendría su nombre grabado en oro.

Porque hablar de “espacio confiable” mientras casos como el Diamante se caen “por errores técnicos”, o mientras los jueces liberan a criminales capturados con esfuerzo por la Fuerza Pública, es como celebrar el Día de la Dieta con un buffet libre de chicharrones. Aguirre también habló del “auge de la criminalidad organizada” y de la necesidad de “estabilidad financiera”. Claro, cómo no. ¡Pobrecitos! Apenas sobreviven con sus salarios de lujo, sus vacaciones extendidas y sus dietas más gordas que la justicia misma. No faltará quien crea que necesitan más presupuesto para seguir modernizando su maquinaria burocrática y sus campañas publicitarias pagadas con el dinero del pueblo.

Dice el presidente que busca “consolidar un Gobierno Judicial robusto y transparente”.

¿Robusto para quién? ¿Para los mismos de siempre? Porque desde afuera, el único músculo visible es el de los privilegios.

Y de “transparencia”… mejor ni hablemos: el vidrio se empañó hace décadas.

Durante la ceremonia, se entregaron medallas al “Mérito Judicial” por décadas de servicio. No dudo que haya funcionarios honestos, pero premiar a una institución plagada de cuestionamientos éticos con discursos de “ética y valores” es como dar una charla sobre sobriedad en una cantina de la zona roja en los años 2000.

El colmo fue cerrar con una conferencia titulada “El sentido del trabajo”.

Sí, claro. Lástima que el sentido común lleva años de vacaciones en el edificio judicial.

Celebrar los 199 años del Poder Judicial debería ser un momento de reflexión, no de aplausos. De autocrítica, no de discursos.

Porque mientras se sigan escudando en la palabra “institucionalidad” para tapar sus miserias internas, esta institución no estará honrando la justicia… estará disecándola lentamente, entre aplausos y medallas.

Costa Rica no necesita más ceremonias, necesita resultados.

No más discursos, sino acciones.

Y sobre todo, “…necesita limpiar desde adentro esta cloaca institucional que, pese al perfume de la formalidad, sigue oliendo a podredumbre vieja.” Celebrar 199 años en estas condiciones no es un acto de compromiso; es un acto de vergüenza. El único compromiso que el Poder Judicial debe reafirmar es con una cirugía mayor, sin anestesia, que elimine a los que usan la justicia para blindar sus privilegios.

Estimado ciudadano, no se deje engañar. La única forma de que la justicia se vuelva confiable es exigiendo la limpieza total de esta cloaca.

CRITICA POR Aníbal Newman

⚠️ Nota aclaratoria

Las opiniones y críticas expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de su autor, Aníbal Newman, y no representan necesariamente la posición editorial de Mundo ACR.

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