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Antinarcóticos: Trump define el “próximo paso” en Sudamérica.

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La tensión geopolítica en el Caribe y Sudamérica se intensificó tras las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario se refirió a la estrategia de su país al ser consultado sobre el “siguiente paso en esta guerra contra el narcotráfico en Sudamérica“, un conflicto que combina operaciones militares y señalamientos políticos.

Trump manifestó que el enfoque primordial es “frenar el narcotráfico”. Este domingo, el presidente declaró haber obtenido resultados notables en el control de las vías marítimas, afirmando categóricamente que en la actualidad “No hay drogas que entren por agua”, una valoración sobre la eficacia de los operativos navales implementados.

Escalada de Operaciones y Acusaciones desde EE.UU.

La postura de Washington se ha visto acompañada por un aumento de las acciones en la región. En agosto, distintos medios internacionales reportaron un despliegue militar estadounidense en el sur del Caribe, supuestamente dirigido a confrontar a cárteles de drogas.

De forma paralela, la fiscal general estadounidense, Pam Bondi, procedió a incrementar la recompensa por información que pueda llevar a la detención del presidente venezolano, Nicolás Maduro. La Fiscalía lo acusó de liderar un “cártel de narcotráfico”, aunque se trata de una imputación sin sustento público detallado hasta la fecha de la información.

Para sustentar su postura, el presidente Trump y el Pentágono mostraron en plataformas sociales diversos videos de ataques contra supuestas ‘narcolanchas’. Según afirmaron las fuentes oficiales, estas embarcaciones procedían de Venezuela.

La Respuesta de Caracas y la Posición Regional

El aumento de la presencia militar derivó en un incidente marítimo el pasado mes de septiembre. Un destructor estadounidense interceptó una embarcación pesquera venezolana dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) del país (el área marítima donde el Estado costero tiene derechos soberanos). Tras el incidente, los tripulantes permanecieron detenidos por más de ocho horas, un hecho que Caracas calificó como un “asalto ilegal”.

Desde el Gobierno de Venezuela señalan que estas acciones no son solo de lucha antidrogas, sino que buscan forzar un cambio político interno y buscan “apropiarse de los recursos naturales”. El presidente Maduro convocó al alistamiento voluntario en la Milicia Bolivariana para la defensa de la soberanía. Además, declaró que EE.UU. somete a su país a una “guerra multiforme” (una combinación de presión económica, política y militar) y que estas acciones representan una “violación de todo el derecho internacional”.

Otros líderes de la región han intervenido en el debate. Mandatarios como Miguel Díaz-Canel (Cuba) y Gustavo Petro (Colombia) consideran que la acusación contra Maduro carece de evidencia. Además, bloques como la Celac y la ALBA han solicitado que la región se mantenga como una zona de paz, respetando la soberanía de los Estados.