El lamento de Nuria Marín: El TSE no se toca.
Nuria Marín canta Odas al TSE… ¡Mientras olvida quién defiende los alquileres millonarios que dejan al Estado en ruinas!.
VOCES DE OPINION : La Lágrima en el Periódico Tradicional.
A días de la convocatoria electoral, la Vieja Guardia ha enviado a su vocera. Nuria Marín Raventós corre a recordarnos la “trascendencia histórica del TSE”, elevándolo a Cuarto Poder con gran “sabiduría”. Su columna es una súplica para que el ciudadano respete la forma, pero es una total omisión sobre la erosión de fondo que su propio círculo político ha provocado. La ciudadanía no cuestiona al TSE en papel, sino la hipocresía de quienes lo usan como altar para dar sermones morales.
Doña Nuria hace un excelente recuento histórico, pero su “sabiduría constituyente” es selectiva. Ella exalta la independencia del TSE como un “blindaje democrático”, ¡qué conveniente! La ciudadanía se pregunta: ¿Por qué la élite solo recuerda el blindaje cuando siente amenazado su statu quo?
Usted nos recuerda que la Fuerza Pública pasa a manos del TSE para garantizar la paz. ¡Magnífico! Pero omite que la mayor inseguridad en el proceso electoral no viene de la actualidad de ciertas voces, sino de la falta de transparencia y la opacidad que la clase política tradicional ha cultivado por décadas.
Marín invoca el “cáncer social que es el narcotráfico” como el peligro que el financiamiento público a partidos busca evitar. ¡Este es el punto más débil de su editorial!
Señora Marín, usted se enfoca en el peligro externo (el narco) para que el ciudadano no se fije en el cáncer interno que carcome la credibilidad: la falta de probidad de la élite política tradicional que usted representa. La desigualdad que más daña la democracia no viene del dinero del narcotráfico, sino del dinero sucio de la corrupción que se ha enquistado en la institucionalidad. Su llamado es un desvío de atención de manual.
Usted defiende la veda y la prohibición de la beligerancia para evitar la desigualdad que pueda generar un gobierno en el proceso. ¡El sarcasmo es letal!
La mayor desigualdad que usted defiende es la que permite que la “Vieja Guardia” se atrincherara durante décadas, usando la institucionalidad y los cánones de respeto como una barrera contra el escrutinio popular. Usted pide que el ciudadano respete la veda del gobierno actual, mientras ignora la vedada falta de rendición de cuentas de su propio círculo.
Las palabras de Nuria Marín no es una defensa de la democracia, sino una cátedra moral vana de una clase que teme perder el control del relato. La democracia no se garantiza con recitales históricos; se garantiza con transparencia total y asumiendo la responsabilidad por la corrosión que su propia casta política ha generado.
✍️ Crítica por Aníbal Newman
Nota del editor:
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