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“El debate del TSE y el error de confundir el podio con el blanco”.

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Esta noche vimos algo que en ciencia política se reconoce de inmediato. Un debate no se gana solo por la cantidad de críticas que se lanzan, sino por la capacidad de imponer un marco, sostenerlo bajo presión y salir con una narrativa dominante. Y desde esa óptica, aunque a algunos les incomode admitirlo, la gran triunfadora del debate fue Laura Fernández.

No porque haya sido perfecta, ni porque todo lo que dijo sea incuestionable, sino porque logró su objetivo estratégico. Llegó a un escenario donde, en lugar de discutir propuestas, cuatro candidatos decidieron actuar como si el debate fuera un referéndum sobre Rodrigo Chaves. Fue un error de cálculo. Un debate presidencial no es un ring para pelear con un ausente. Y, sin embargo, varios se comportaron como si Chaves estuviera en el podio, esperando la siguiente andanada.

Eso deformó la lógica del evento. El formato era claro y los temas estaban definidos. Empleo y costo de vida, seguridad, educación, salud. Un debate temático exige disciplina intelectual. Exige que el candidato se plante ante el país con una ruta, con prioridades, con instrumentos, con coherencia. Pero esta noche, demasiadas intervenciones se sintieron como un ejercicio reactivo. Mucha fiscalía improvisada y poca arquitectura de Estado.

La paradoja es que esa estrategia, lejos de debilitar a Laura, la fortaleció. En comunicación política hay una regla simple. Cuando cuatro aspirantes se organizan en la práctica para atacar a uno, aunque no lo hayan pactado, el público termina registrando que ese uno es el centro de gravedad del sistema. No todos atacan al irrelevante. Se ataca a quien perciben como amenaza, a quien creen que hay que frenar. Y ese solo hecho eleva estatura.

Laura Fernández jugó el partido correcto. Entendió que su reto no era competir por el aplauso de la anécdota, sino superar una prueba de resistencia. Y lo hizo sosteniendo su narrativa de continuidad y gestión, sin permitir que el debate se redujera a un linchamiento temático. Le entraron por seguridad, por gobierno, por continuidad. Y ella respondió como lo hace quien está entrenado para campaña. A ratos dura, a ratos frontal, pero con control de la cancha. Su objetivo era salir viva, con carácter y con una línea política reconocible. Lo consiguió!

Mientras tanto, ¿qué pasó con los otros?

  • Eliécer Feinzaig apostó por su papel habitual de acusador, tecnócrata con colmillos, y eso le sirve para consolidar un electorado que quiere confrontación verbal contra el oficialismo. El problema es que el país no solo quiere diagnósticos. Quiere mecanismos. Quiere instrumentos de ejecución. Cuando el debate se llena de señalamiento, la audiencia siente que le están vendiendo indignación sin mapa.
  • Claudio Alpízar jugó el rol del tribuno de denuncia, de la voz que se indigna, que acusa, que moraliza. Ese estilo genera emoción y puede ser útil para encender una base. Pero en un debate temático, el votante también exige ver la ingeniería pública, la ruta, el orden operativo. Si el discurso se queda en fuego sin estructura, se vuelve espectáculo.
  • José Aguilar mostró más propuesta, tuvo momentos de claridad, y trató de sostener un tono de gestor con crítica. En algunos pasajes lo logró. Pero el problema de entrar al juego de la “cacería” es que el público ya no te registra por tu plan, sino por tu papel en el ataque colectivo.
  • Ronny Castillo fue consistente, con propuestas y orden, pero en un debate cargado de confrontación, la consistencia sin contundencia mediática a veces se vuelve invisible. Así de injusta es la política moderna. Y por eso el debate no se trata solo de tener ideas, sino de dominar el escenario donde las ideas se vuelven percepción, careció de madurez política.

El resultado final es claro. Los cuatro hombres llegaron a discutir y atacar a Chaves, como si él fuera el contrincante en la tarima. Y cometieron el error elemental de estrategia política. El contrincante que estaba ahí, frente a ellos, no era un fantasma. Era una candidata real, con objetivo real, con campaña real. Convirtieron el debate en un teatro contra un ausente, y eso le permitió a Laura ocupar el rol que toda candidatura quiere en un escenario de alta exposición. El rol de la persona que soporta el peso, la presión y el ataque, mientras los demás parecen rebotar entre queja y acusación, todos en jauría.

Desde la mirada politológica, el triunfo no es “quién cayó mejor”. El triunfo es quién salió con un saldo estratégico a favor. Y el saldo de esta noche favorece a Laura Fernández, porque salió con lo que necesitaba. Visibilidad, resistencia, centralidad y una narrativa de gobierno defendida bajo fuego.

Costa Rica necesita debates donde los candidatos compitan por soluciones, no por quién lanza la frase más venenosa. La seguridad no se arregla con adjetivos. El costo de vida no baja con gestos teatrales. La educación no se rescata con eslóganes. Y la salud pública no se salva con moralina. El país exige propuestas ejecutables, no catarsis de tarima.

Mi conclusión es simple. Hoy hubo muchos fiscales y pocos presidenciables. Y cuando eso ocurre, gana quien, aun bajo ataque, se comporta como candidata a gobernar y no como comentarista de oposición. Por eso, nos guste o no, el debate lo ganó Laura Fernández. No porque los otros no hablaran, sino porque hablaron como si el rival no estuviera ahí!

M.Sc. Milton Madriz Cedeño
Politólogo, experto en política pública y gobernanza.

Nota editorial – MUNDO ACR

Este artículo corresponde a una columna de opinión firmada.

Las valoraciones, juicios y enfoques expresados pertenecen exclusivamente a su autor y no representan necesariamente la posición editorial de mundoacr.com

1 comment on ““El debate del TSE y el error de confundir el podio con el blanco”.
  1. Apoyo a Laura Fernández: Firmeza y Liderazgo frente a los ataques

    🔵 ¿Así o más claro?
    Ayer, en el debate del TSE, vimos a la oposición desesperada. En lugar de presentar propuestas, vinieron en “molote” a atacar a Laura Fernández.
    Pero Laura les demostró de qué madera está hecha: firme, fuerte y con la verdad por delante.

    ✅ Frente a las mentiras, respondió con hechos:
    Recordó que este gobierno puso escáneres en puertos para combatir el narcotráfico, mientras otros solo repiten discursos vacíos.
    Defendió con dignidad la gestión de un gobierno que rescató al país de las cenizas heredadas por los mismos que hoy critican.

    📊 Las encuestas no mienten:

    CID Gallup (enero 2026): Laura Fernández lidera con 41% de apoyo.

    OPOL Consultores (enero 2026): Laura alcanza 40.3%, duplicando y triplicando a sus rivales.

    🚨 La oposición sabe que no puede ganarle con ideas, por eso recurre al ataque. Pero Laura no se dobla: sigue adelante, con el pueblo y por el pueblo.

    👉 Si quieres una presidenta que no se raja, que defiende lo logrado y tiene un plan claro, la elección es una sola:
    #LauraFernández2026 #PuebloSoberano #CostaRicaDecide