Indecisos: ¡El domingo no se vota un debate, se vota un gobierno!.

Después de los debates, el país queda con una escena conocida. Mucha palabra, poca decisión. Y el domingo 1 de febrero de 2026, entre las 6:00 a. m. y las 6:00 p. m., se termina el teatro, los discursos y empieza la realidad. Ese día, cada elector recibe dos papeletas: una para Presidencia y Vicepresidencias, otra para Diputaciones. Aquí es donde entra el actor silencioso que decide elecciones. El indeciso. El que
observa, compara, duda, se cansa, y al final hace una de dos cosas: o vota con criterio estratégico, o vota con el piloto automático del “todos son iguales”, que es la manera más cómoda de entregarle el país a la parálisis. La pregunta correcta no es quién habló mejor en un debate. La pregunta correcta es esta: luego de verlos y luego de medirlos, ¿Qué conviene al país si usted quiere resultados y no excusas?.
La encuesta que importa por que trae números y trae método.
Esta semana, el Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (CIEP-UCR) publicó su última medición antes de las elecciones. No es un chisme de redes, sino un estudio con datos verificables y metodología transparente. En el escenario de personas decididas a votar, Laura Fernández alcanza el 44% de intención de voto, superando el umbral constitucional del 40% necesario para ganar
en primera ronda. Álvaro Ramos, del PLN, aparece en un distante segundo lugar con 9,2%, empatado técnicamente con Claudia Dobles de la Coalición Agenda Ciudadana, que registra 8,6%. El estudio se realizó del 20 al 26 de enero, con una muestra de 1.501 personas, margen de error de ±2,5% y confianza del 95%. Los indecisos bajaron a 26%, lo que significa que la mayoría ya tomó una decisión. Eso, en términos políticos, significa una cosa, que la elección está abierta únicamente para quien todavía no ha decidido. No para quienes ya decidieron continuar, sino para quienes están tentados a fragmentar el voto creyendo que así “equilibran”. Y aquí viene la parte dura.
No quebrar el voto por que quebrar el voto es quebrar la gobernabilidad.
Costa Rica no está eligiendo un símbolo. Está eligiendo un gobierno con capacidad real de ejecutar. El país tiene un problema de seguridad que no admite poesía. Tiene un aparato estatal que requiere reformas profundas. Tiene instituciones que necesitan sanearse con autoridad política, no con comisiones eternas. Y nada de eso se hace con un Ejecutivo amarrado y una Asamblea dedicada a jugar a la aduana del poder. Ya tuvimos suficiente de esto en Cuesta de Moras. Por eso, el elector que quiere continuidad de rumbo debe entender algo básico, y es que la papeleta presidencial sin papeleta legislativa alineada es un triunfo aparente. Es ganar el timón, pero dejar el motor en manos ajenas. Es elegir un Ejecutivo y al
mismo tiempo fabricarle una oposición con poder de veto permanente. El Tribunal Supremo de Elecciones lo dice sin ideología, solo como hecho operacional: usted recibe dos papeletas. La decisión estratégica es usar ambas con coherencia. Si el objetivo es continuidad con reformas, se vota igual en las dos. No se “compensa”. No se “equilibra”. ¡Se gobierna!. Porque cuando usted quiebra el voto, el resultado típico es el de siempre. Partidos tradicionales que no necesitan ganar la Presidencia para mandar. Les basta con una Asamblea fragmentada para convertirse en árbitros, para poner peajes, para negociar cuotas y para vender la parálisis como si fuera “control político”. Eso no es madurez democrática. Eso es un negocio sucio y corrupto.
Continuidad no es capricho, es plan de estado.
Seamos claros. Continuidad no es repetir por repetir. Continuidad es preservar lo que funciona y corregir lo que falta, con una ruta que ya está en marcha. Los indecisos suelen confundirse con una frase bonita, “No quiero continuismo”. Perfecto. Nadie sensato quiere continuismo de lo malo. Pero aquí hablamos de otra cosa, y es continuidad de rumbo con correcciones, con un equipo capaz y con una presidenta que no llega a improvisar, sino a terminar la obra y abrir un ciclo de reformas profundas. Eso requiere gobernabilidad. Y la gobernabilidad no cae del cielo, se construye en la Asamblea Legislativa.
El contubernio que el país debe superar, no premiar.
Seamos francos. PLN, PUSC y Frente Amplio, en distintas dosis y con distintas máscaras, han operado demasiadas veces como un ecosistema de bloqueo y cálculo en puro contubernio. Cuando gobiernan, administran cuotas. Cuando no gobiernan, administran el veto. Y luego venden su propio bloqueo como “defensa de la democracia”. ¡Qué hipocresía!. El ejemplo más reciente es elocuente. En noviembre de 2025, el PLN y el Frente Amplio bloquearon el plenario legislativo durante días, votando sistemáticamente en contra de la posposición del presupuesto nacional, paralizando toda la agenda legislativa como mecanismo de presión porque el Ejecutivo no convocó sus proyectos de interés. Más de 5.000 mociones de obstrucción del Frente Amplio contra las jornadas 4×3 fueron el precio que pagó el país por un capricho de bancada. ¿Queremos más de lo mismo?. La democracia no se defiende paralizando al Estado. La democracia se defiende produciendo resultados dentro de reglas, con controles reales y con rendición de cuentas. Lo demás es moralismo de micrófono, y el país está cansado de pagar esa factura. Tuvimos cuatro años de esta basura en el “Circo de Moras”, y ya fue suficiente. El domingo se puede cortar ese ciclo. Se puede. Pero solo si el elector deja de comportarse como espectador y vota como accionista de la República.
El llamado final a los indecisos.
Indeciso, usted no está eligiendo un debate. Usted está eligiendo un escenario de poder. Si quiere continuidad con reformas, con inversión, con empleo, con instituciones saneadas y con un Estado capaz de enfrentar la seguridad sin excusas, entonces vote por Laura Fernández y vote por una bancada que permita ejecutar. Use las dos papeletas como debe usarlas quien quiere resultados, que sean coherentes, alineadas, sin quebrar el rumbo. La encuesta del CIEP-UCR le está gritando al país algo muy simple, y es que la mayoría ya decidió continuidad en Presidencia. Lo único que falta es que esa decisión no sea saboteada por el voto dividido que resucita a los partidos tradicionales como dueños del freno.
Costa Rica no necesita más árbitros del estancamiento. Necesita gobierno. Y para gobernar, hay que ganar y hay que gobernar con mayoría. ¡Dos papeletas, una sola oportunidad!.


Análisis patriótico realista y democrático, en Costa Rica nunca habrá una dictadura ni la democracia se verá afectada. Cada persona votará de acuerdo a su conciencia de cómo se ha sentido bajo la administración actual si le ha convenido si le ha favorecido cada quien hablará en las urnas.
Excelente
Mi voto por Lsura Fernández