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“Carlos Robledo Puch: El Ángel de la Muerte y su Deseo de Morir”.

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“Ansío que me maten”: El deseo del asesino serial más famoso de Argentina.

Carlos Robledo Puch, conocido como “El Ángel de la Muerte”, es uno de los criminales más notorios en la historia de Argentina. A sus 73 años, su único deseo es morir debido a su delicado estado de salud, tras haber pasado más de medio siglo en prisión.

En una reciente entrevista, desde su celda en la cárcel, Robledo Puch expresó su sufrimiento y su desesperación por el dolor físico que atraviesa. “Lo único que ansío es que me metan en la sala de una clínica y me abran una vía con suero, me hagan dormir profundamente y luego me inoculen el veneno y me maten. Eso es lo que necesito yo”, afirmó, haciendo público el sufrimiento que vive a diario.

A lo largo de su vida en prisión, Robledo Puch ha sido diagnosticado con varias condiciones graves de salud, como cuatro hernias, problemas en la próstata, cataratas, artrosis, asma y pérdida de masa muscular. “Estoy destruido”, dijo, describiendo cómo su cuerpo se ha deteriorado. Además, el dolor constante en su columna, cadera y cintura lo ha llevado a una condición de salud casi insostenible.

La historia de ‘El Ángel de la Muerte’

Robledo Puch es el prisionero que ha pasado más tiempo en prisión en Argentina. Fue condenado a cadena perpetua por el asesinato de 11 personas entre 1971 y 1972. Su caso conmocionó a la sociedad argentina, no solo por la magnitud de sus crímenes, sino también por la juventud del criminal. A tan solo 19 años, Robledo Puch comenzó a asesinar sin una motivación clara, convirtiéndose en un asesino serial que no mostró remordimiento.

Sus víctimas fueron en su mayoría hombres, aunque también hubo dos mujeres, y sus edades variaban entre 16 y 65 años. La mayoría de sus asesinatos ocurrieron durante robos a negocios, donde ejecutaba a los guardias con gran frialdad. El último homicidio que cometió fue el de uno de sus cómplices, a quien, tras matarlo, le quemó las huellas dactilares y el rostro con un soplete para evitar su identificación.

Hoy, 53 años después de su detención, Carlos Robledo Puch sigue tras las rejas, enfrentando una condena que le prohíbe cualquier posibilidad de libertad. Su historia continúa siendo uno de los casos más impactantes en la criminología argentina, mientras su deseo de muerte se vuelve más evidente con el paso de los años.

Este caso refleja no solo la tragedia de un hombre marcado por el crimen, sino también el desafío de la justicia en la gestión de casos tan complejos como el de Robledo Puch. ¿Será la única opción para este “Ángel de la Muerte” la muerte en su celda, o logrará la justicia encontrar una forma de aliviar su sufrimiento en sus últimos años de vida? Solo el tiempo lo dirá.