CRHoy vs. Gobierno: ¿informar o manipular con el narco?.

¿Periodismo o manipulación? El caso CRHoy y los supuestos vínculos del Gobierno con el narcotráfico.
Cuando el periodismo se convierte en sospecha
El reciente artículo publicado por el medio digital CRHoy titulado “Gobierno de Chaves ha sido mencionado directamente en 2 casos narco”, parece tener como objetivo más el escándalo que la información. Con solo leer el titular, el lector promedio podría pensar que el Poder Ejecutivo está involucrado directamente en estructuras criminales. Sin embargo, basta revisar el contenido para entender que lo que se presenta como “investigación” no es más que una serie de menciones indirectas, sin pruebas, sin procesos judiciales en curso contra ningún funcionario y sin un vínculo institucional comprobado.
Este tipo de contenido plantea una pregunta urgente: ¿estamos ante una nota periodística con responsabilidad o ante una estrategia calculada de manipulación mediática?.
Caso 1: “Papá Chaves”, una frase convertida en arma
La primera supuesta “prueba” que CRHoy expone es una conversación interceptada por el OIJ en la que un presunto narcotraficante colombiano, Gabriel Lozano, se refiere al presidente Rodrigo Chaves como “Papá Chaves” en tono burlesco durante una charla con un empresario nacional.
Según el expediente judicial citado, la conversación giraba en torno a un envío de droga a Europa y Lozano habría comentado: “Papá Chaves va pa’llá, pa’ esos lados”, haciendo alusión a una gira presidencial programada en la misma fecha.
¿Y esto qué prueba? Absolutamente nada.
No hubo contacto, ni coordinación, ni mención de apoyo, ni rastro de relación directa o indirecta entre el grupo criminal y el Gobierno. Fue una simple mención en tono sarcástico. Sin embargo, CRHoy decidió presentarla como una “mención directa” al Gobierno en un caso narco.
Es como si un narco dijera “mañana juega Messi” y un medio titulase: “El fútbol profesional ha sido vinculado con el narcotráfico”. Absurdo, ¿no? Pero eso es exactamente lo que CRHoy está haciendo.
Caso 2: Celso Gamboa y las fanfarronadas que se convierten en titulares
El segundo caso citado por el medio tiene que ver con las afirmaciones de Celso Gamboa, exministro de Seguridad y exmagistrado, detenido por la DEA por presunta participación en una red de narcotráfico internacional.
Según documentos estadounidenses, Gamboa habría dicho a sus socios que contaba con apoyo gubernamental para introducir droga en el país. Afirmó tener contactos, experiencia y control de rutas. Todo esto está registrado en una conversación grabada por informantes de la DEA.
Pero, nuevamente: no hay pruebas de que alguien del Gobierno actual esté vinculado ni siquiera de forma indirecta. Lo único que hay es la palabra de un imputado tratando de parecer más poderoso de lo que probablemente es.
Recordemos que los criminales suelen mentir, fanfarronear y exagerar su influencia para atraer socios o ganarse la confianza de otros. Que Gamboa dijera tener contactos no significa que realmente los tuviera. Que mencionara al Gobierno no significa que el Gobierno lo apoye. Pero, para CRHoy, eso basta para crear la sospecha.
CRHoy no informa: insinúa
El mecanismo usado por este medio es claro y peligroso: arma una narrativa basada en menciones sin contexto y las envuelve en un titular explosivo. No demuestra, no aporta evidencia verificable, no ofrece pruebas que conecten al Gobierno de manera real con el narcotráfico.
Lo que sí hace es generar una percepción. Y en política, eso lo es todo.
Este tipo de periodismo, lejos de contribuir al esclarecimiento de los hechos o a la vigilancia ciudadana, se convierte en un instrumento de desinformación emocional. Despierta dudas sin ofrecer respuestas. Crea ruido en lugar de claridad.
El problema no es informar, es insinuar sin fundamento
Una cosa es reportar que un narco menciona a un político. Otra muy distinta es sugerir que hay una conexión real entre ambos sin evidencia alguna.
La justicia no actúa por dichos. Actúa por pruebas. Y en estos dos casos, ninguna autoridad judicial ha acusado, vinculado o siquiera investigado al presidente Chaves ni a ningún miembro actual del gabinete por narcotráfico. CRHoy lo sabe. Pero lo omite.
Y al omitirlo, deja la puerta abierta a la sospecha, que es una forma mucho más eficaz de manipulación que una mentira directa.
¿Periodismo o agenda?
No es la primera vez que CRHoy publica contenidos ambiguos que buscan desprestigiar al Gobierno actual. Las constantes publicaciones que elevan titulares alarmistas, usan fuentes “confidenciales” sin contrastar, o vinculan temas por simple proximidad cronológica, dejan en evidencia una línea editorial más enfocada en el daño que en la verdad.
Eso no es fiscalización. Eso es activismo disfrazado de periodismo. Y es aún más peligroso cuando viene de medios que se venden como “serios e imparciales” pero que tienen claras preferencias ideológicas y vínculos con actores políticos tradicionales.
Una comparación que lo dice todo
¿Te imaginás que un medio internacional titule: “Gobierno de Donald Trump ha sido mencionado en 2 casos de narco”, solo porque alguien en una red criminal se refirió a él durante una llamada telefónica?
Sería escandaloso. Pero en Costa Rica parece que basta una mención para armar una historia.
Esto no es accidental. Es una estrategia narrativa que apunta a erosionar la credibilidad del ejecutivo, desgastar la imagen de figuras políticas incómodas para ciertos sectores y mantener el escándalo como telón de fondo permanente.
¿Y la ética periodística?
El periodismo tiene una función clave en democracia: informar con verdad, investigar con rigor y denunciar con pruebas. Pero también tiene una responsabilidad: no fabricar percepciones falsas ni usar su plataforma para crear culpa por asociación.
CRHoy falló en esto.
Publicar un titular que sugiere implicación criminal sin pruebas es más que irresponsable: es una forma sutil de violencia mediática.
El lector merece respeto, no manipulación
El costarricense merece saber lo que pasa. Pero merece saberlo con pruebas, no con rumores. Con contexto, no con frases sacadas de expedientes judiciales que ni siquiera han derivado en imputaciones formales.
CRHoy eligió otra vía: la del espectáculo disfrazado de periodismo. Y eso merece ser expuesto, no desde el fanatismo, sino desde el compromiso con la verdad y la responsabilidad democrática.
Porque el periodismo libre y crítico es vital para una nación. Pero el periodismo malintencionado, sesgado y manipulador es igual de peligroso que la desinformación más burda.
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