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El FA y su nueva propuesta: el partido de la “honestidad fumada”.

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#VOCESDEOPINION En un acto de audacia política que bordea el cinismo, el Frente Amplio ha encontrado su nueva bandera: el orgullo de ser el “partido de los marihuanos”. El candidato Ariel Robles, con un fervor que si no fuera por el contexto resultaría admirable, nos ha regalado un nuevo estándar moral, al asegurar que ser llamados “marihuanos” es una insignia de honor, mientras que ser llamados “corruptos” sería la verdadera vergüenza. A esto, el ciudadano de a pie solo puede responder con una mezcla de perplejidad y una pregunta simple: ¿hay mae, realmente hemos llegado al punto en que el mayor logro de un partido político es no ser corrupto? Felicidades, señores, por alcanzar el mínimo ético de una democracia.

Hooo por Dios, pero la verdadera joya de esta campaña es la candidata a la Vicepresidencia, la activista del cannabis Margarita Salas. En un video que pasará a los anales del marketing político, Salas demostró, pipa en mano, su compromiso con la causa, invitando a la ciudadanía a unirse a una “solución” que, según ella, resolverá nuestros males fiscales y sociales. Es un acto tan audaz, tan de vanguardia, que uno se pregunta: ¿será la próxima propuesta del Frente Amplio que los diputados fumen en el Plenario para generar “ideas” más creativas?. Ya me imagino lo que muchos ya llamamos bunker legislativo, seria mas real ver a legisladores preguntándose, ¿Saca la boleta va invitar, trajo la picadora?. Mae hasta a donde hemos llegado.

La retórica de Salas, con su romanticismo sobre el “enfoque fallido de guerra contra las drogas”, suena bien en un debate estudiantil. Sin embargo, se desmorona ante un simple hecho: la realidad. El mismo Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA), una institución del Estado, califica su posición de “lamentable” e “irresponsable” por promover una sustancia que genera adicción y problemas de salud mental, especialmente en los jóvenes.

Esto no es un debate sobre corrupción versus consumo, como lo plantea el Frente Amplio. Es una pregunta sobre la responsabilidad. ¿Cómo puede un partido, que aspira a gobernar, promover una política que una institución de salud pública califica de peligrosa? Es como si un bombero, en vez de proponer extinguir los incendios, sugiriera que la gente debería aprender a bailar sobre las llamas para evitar las quemaduras de tercer grado.

El Frente Amplio nos está pidiendo que, en el nombre de la modernidad y los beneficios fiscales, ignoremos las advertencias médicas y confiemos en que la “decencia” de sus votantes y la “responsabilidad” de sus líderes serán suficientes para evitar un problema de salud pública. Su estrategia no es audaz, es una apuesta temeraria que juega con el bienestar de los jóvenes para ganar un puñado de votos. Al final, no son los “marihuanos” los que nos dan pena, sino los políticos que usan una causa legítima para evadir una conversación honesta sobre las consecuencias de sus propuestas.

✍️ Crítica por Aníbal Newman