¿Empuja la tasa de usura al “gota a gota”?.
La Cámara de Comercio advierte que los topes actuales podrían estar empujando a la población hacia esquemas informales como el “gota a gota”.
La discusión sobre la tasa de usura vuelve a escena, esta vez impulsada por un actor que vive la realidad del crédito día a día: la Cámara de Comercio de Costa Rica (CCCR).
El gremio afirma que los topes actuales, creados para proteger al consumidor, están dejando a miles de personas fuera del sistema financiero formal, lo que, según su criterio, podría estar empujándolas hacia prestamistas informales donde operan esquemas conocidos como “gota a gota”, algunos con vínculos a estructuras criminales.
¿Qué está pasando?
Desde 2020, la Ley 9859 fijó límites máximos a las tasas de interés para evitar abusos.
Hoy los topes son:
- 36,65% anual en colones
- 30,46% en dólares
- Microcréditos: 51,74% (colones) y 43,13% (dólares)
La intención: frenar intereses impagables y ordenar el mercado.
Pero la Cámara asegura que el modelo generó un efecto no previsto.
¿Exclusión financiera?
El asesor económico de la CCCR, Ricardo Carvajal, sostiene que cuando el riesgo del cliente es alto, los bancos no pueden cobrar una tasa acorde al perfil y simplemente no prestan.
Esa población, dice, termina en prestamistas informales.
“La ley tenía buenas intenciones, pero está generando efectos negativos. Personas que antes podían acceder a crédito formal hoy están cayendo en esquemas informales”, afirma Carvajal.
La propuesta del sector: topes diferenciados según riesgo.
La otra cara: el “gota a gota”
La alerta no es solo local.
La ONU y la Oficina contra la Droga y el Delito (UNODC) han advertido que la exclusión financiera favorece la expansión de esquemas informales de crédito como el “gota a gota”, caracterizados por:
- intereses impagables,
- amenazas,
- extorsión,
- violencia,
- participación de estructuras criminales.
El informe costarricense “Esquemas de préstamos con prácticas ilegales: el fenómeno gota a gota” confirma la presencia de estas redes en el país.
Impacto económico
Un análisis del economista Édgar Robles (Academia de Centroamérica) estimó que el tope produjo una contracción del consumo del PIB de 0,1%.
Un dato pequeño, pero relevante en un crecimiento económico lento.
¿Qué sigue?
La Cámara de Comercio presentará una propuesta para reabrir el debate. Sus líneas principales serían:
- topes diferenciados según riesgo,
- ajustes regulatorios,
- reinserción de usuarios al sistema formal,
- estrategias conjuntas para frenar el “gota a gota”.
El Gobierno no se ha pronunciado, pero el tema regresa a un momento crítico: seguridad, informalidad, acceso al crédito y criminalidad.
En ese panorama, cualquier cambio en la tasa de usura podría mover no solo el mapa financiero, sino también el de seguridad.

