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Exministra PAC pide comprar montura y olvida el caballo.

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“Dicen que la democracia muere con ‘silencios cómplices’, pero la exministra olvidó que ella misma firmó el acta de defunción del país.”

#VOCESDEOPINION El Lloriqueo en las Trincheras Mediáticas. Cuando el agua les llega al cuello y el eco de los escándalos propios no se disipa, los exfuncionarios se van a las trincheras de los medios tradicionales a llorar por la ‘erosión democrática’. La más reciente en salir del silencio cómodo es Fiorella Salazar Rojas, exministra de Justicia y Paz del gobierno del Charly Alvarado PAC,

que nos regala una columna titulada “Hora de comprar la silla de montar”. Una frase, un llamado a la alarma, que resulta de un cinismo tan exquisito que solo puede ser producto de la amnesia selectiva más severa. Ella, que sirvió en una administración que puso la ética en liquidación, ahora nos da cátedra sobre moralidad institucional.

La señora Salazar nos recuerda la máxima: si la evidencia es abundante, hay que comprar la silla de montar y aceptar la realidad. ¡Y tiene toda la razón! La evidencia es abundante. Lo que a la exministra se le olvida es que la mayor abundancia de evidencia de desorden institucional la vimos precisamente bajo la sombrilla del Partido Acción Ciudadana (PAC) en el que ella fungió.

Ella denuncia, con tono de tragedia griega, que el país vive un momento inédito: dos Poderes pidiendo el levantamiento de la inmunidad al Presidente. ¡Qué alarma tan conveniente! ¿Dónde estaba su columna sobre el silencio cómplice cuando el país descubrió que, bajo su responsabilidad, los presos disfrutaban de un “hotel con spa” en las cárceles, con privilegios de lujo y comodidades que ni el ciudadano honrado puede costear?.

El problema con la señora Salazar es que su alarma no es por la salud de la democracia, es por la salud del statu quo que su partido ayudó a construir. Habla de instituciones sólidas, de equilibrio de poderes y de que la ley es el escudo, pero lo hace con la misma seriedad con la que un pirómano vende extintores después de quemar un edificio.

La Exministra, que estuvo a cargo de la Justicia y la Paz, advierte sobre los peligros del autoritarismo por una “sugerencia de destierro” de un diputado. ¡El terror! Ella prefiere atacar un dicho verbal de un opositor que los hechos concretos de su propio partido: ¿Dónde estaba su columna sobre el silencio cómplice cuando el país aplaudía la indiferencia de su gobierno ante el despilfarro de recursos o cuando la confianza en el sistema judicial estaba por el suelo a causa de los escándalos que salpicaron a sus colegas?. Señora Salazar, cuando usted estaba en el puesto, la erosión democrática no anunció su llegada; ella ya estaba cenando en Zapote. Y se sentó a la mesa con el permiso de su administración.

El mensaje final de la Exministra es una joya de la ironía: “Las democracias no solo mueren con golpes de Estado; mueren también con aplausos, con indiferencia y con silencios cómplices.”

La ciudadanía, con la inteligencia bien puesta, responde: La democracia en Costa Rica estuvo en cuidados intensivos durante ocho años, no por un ataque externo, sino por el abandono y la negligencia interna de la administración en la que usted participó. Su utopía de hoy, “que no se confunda la justicia con revancha”, es la defensa clásica del derrotado que no puede aceptar que la justicia, a veces, simplemente cobra la factura que su partido dejó pendiente. Antes de pedir que otros compren una silla de montar, la exministra debería explicar por qué su gestión y su partido dejaron las instituciones tan débiles y el país tan desorientado durante su periodo en el poder.

✍️ Crítica por Aníbal Newman

Nota del editor:

Las opiniones expresadas en esta sección son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan necesariamente la posición editorial de ACR Noticias.

Los textos publicados en Voces de Opinión reflejan la diversidad de perspectivas y el ejercicio del pensamiento crítico dentro del marco del respeto democrático.