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¿Independencia Judicial en CR? la verdadera cara de la Justicia

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La Justicia que Tenemos: Ciega, Tuerta y Al Servicio del Poder

La señora nos pregunta con solemnidad: “¿Qué justicia tendríamos si las decisiones de los jueces se vieran influenciadas por presiones económicas y políticas?”

Y la respuesta es brutal: ¡La que ya tenemos!

Una justicia que hace rato dejó de ser ciega para convertirse en tuerta, sorda, y al servicio del clientelismo togado. Una justicia que huele a encierros selectivos y a libertad condicionada por la billetera, el apellido o la cercanía con el poder político económico.

¿Y ahora pretende alertar sobre las consecuencias de la geopolítica en la Corte, cuando llevamos décadas soportando una judicatura colonizada por la oligarquía local, por intereses empresariales, por pactos oscuros con redes de corrupción, y hasta por tentáculos del crimen organizado? Por favor. Que no nos vengan con esa moralina reciclada de diplomacia editorial. El sistema judicial de este país no necesita amenazas externas para ser un desastre interno. Lo logramos solitos, a punta de compadrazgos, negligencia institucional y un Poder Judicial que hoy es más bien una casta cerrada, donde se asciende por lealtades y se archiva por conveniencias.


Percepción vs. Realidad: Un Cementerio de Justicia

¿Le preocupa que se perciba un conflicto de interés porque a un juez le podrían quitar la visa? Qué ternura. A nosotros nos preocupa que muchos jueces sigan teniendo visa para operar como operadores políticos, títeres del status quo y gestores de impunidad. Que reciban salarios obscenos mientras el país se desangra, que se escondan tras la toga para no rendir cuentas, y que decidan la vida de miles mientras pactan con los de arriba en cenas privadas.

Hablar de “percepción de amenaza” mientras la realidad judicial del país es un cementerio de justicia para el pobre, es un insulto a la inteligencia del pueblo. Defender la justicia hoy no es escribir columnas con tono doctoral, es exigir una reforma radical del Poder Judicial, una intervención real, una limpieza quirúrgica de todo ese aparato que dejó de servir al pueblo y se convirtió en fortaleza de privilegios.

La autora termina diciendo que “la justicia debe ser ciega, sorda… pero nunca muda.”

Y ahí sí le damos la razón, aunque con una pequeña corrección:

La justicia costarricense no es muda. Solo habla cuando le conviene, susurra cuando tiene miedo y grita solo cuando se trata de perseguir a los de abajo.


CRÍTICA POR ANÍBAL NEWMAN

Desde el frente de batalla, con hambre de justicia y con la mirada puesta en el 2026, esperando que este pueblo deje de permitir que la élite le siga metiendo el dedo en el fundillo.

“La justicia no se defiende con palabras bonitas, se defiende limpiándola de los mismos que la han podrido por dentro. Abrí los ojos, pueblo: los que hoy hablan de independencia judicial, ayer se callaron cuando el narco se sentó en el estrado.”