“Izquierdo: La ´Marca verde´ y el expediente de corrupción PLN.
¡Qué banquete nos sirve don Óscar Izquierdo, Jefe de Fracción del Partido Liberación Nacional (PLN)! Nos regala un discurso con ese tono de “papá de la patria” que tanto le gusta al PLN, envuelto en frases como “construir país” y “manos limpias”. ¡Qué chistoso, don Óscar!. Es como escuchar a un pirómano dar un webinar sobre prevención de incendios.
El PLN vuelve a la carga con la narrativa de ser los únicos capaces de “forjar consensos” y de tener la “marca verde” de la institucionalidad. Pues sí, la tienen. Pero esa marca, para el ciudadano promedio, ya no es un sello de calidad, sino una etiqueta de advertencia.
Dice el diputado Izquierdo que “los ejes medulares de este país tienen una marca verde, que no se borra”. ¡Qué gran verdad! No se borra, se recuerda con dolor y se paga con impuestos, que mantienen a un montón de personajes añejos, que se escudan en la disque institucionalidad y democracia.
“El PLN sabe forjar consensos, tender puentes y lograr reformas.” ¡Consensos! ¡Claro! Consensos para… ¿repartirse el pastel?. Izquierdo Menciona que dieron “más recursos para la policía cuando el gobierno se negaba”. La seguridad es un deber constitucional, no una gracia de fracción legislativa. Y si el país está como está, con una criminalidad galopante, no es por falta de plata, sino por fallas estructurales de liderazgo y planificación que sus “grandes constructores” ignoraron por décadas, concentrados en otros “ejes medulares”.
Hablemos de esa marca, esa que ustedes llaman “experiencia”:
El PLN tiene el dudoso honor de ser el partido de dos expresidentes de la República condenados por corrupción: Rafael Ángel Calderón Fournier (aunque técnicamente del PUSC, la argolla venía del PLN con el Caso ICE-Alcatel, y en el caso Fischel) y, para no quedarnos cortos,
Miguel Ángel Rodríguez (PUSC), cuyo entramado también toca fibras sensibles de las administraciones que generaron esa cultura de “tú me das, yo te doy”. Pero la joya de la corona fue el Caso Alcatel-ICE que hirió de muerte la figura de José María Figueres Olsen, su estandarte. ¿Esos son los “ejes medulares” que construyeron, don Óscar?.
Don Óscar habla de “tender puentes”. ¡Y vaya que saben tenderlos! Hablemos de “Caso Cochinilla”, la prueba irrefutable de que la corrupción dejó de ser un error y se convirtió en un modelo de negocio dentro de la gestión vial. Una red que, según la investigación, involucró a funcionarios de alto nivel en MOPT y CONAVI, muchos con el carné verdiblanco en la billetera. ¿Eran esas las “manos limpias” con que construían nuestras carreteras? ¡Manos limpias que, aparentemente, tenían mucha facilidad para recibir sobres bajo la mesa!. Y esos sin olvidad los Diamantes, por cierto que un errorcito dentro se trajo al expediente abajo.
Su discurso apela a la “seguridad social”. ¿Se acuerdan del Caso Fischel y los sobreprecios de medicamentos y equipos a la CCSS? Un escándalo que demostró cómo la caja de la salud del pueblo se usó como botín, poniendo en riesgo la vida y la economía de miles de costarricenses. Si así cuidan el “alma” de la CCSS, ¡que no toquen más el cuerpo de la República!.
Dice don Óscar que si “erramos, corregimos, aprendemos y proponemos”. ¡Qué gran pedagogía! A punta de escándalos y sentencias, han “aprendido” a perfeccionar la evasión de responsabilidades, y ahora
proponen que les volvamos a dar las llaves de la caja fuerte.
“Liberación Nacional, con su experiencia, con su liderazgo renovado, con un candidato fortalecido, inteligente y sin miedo…”
¡Candidato inteligente! ¡Qué bajo está el listón! Nos quieren vender como un atributo extraordinario lo que es la mínima decencia. Un candidato “sin miedo” es uno que no teme que su historial personal arruine al partido. El problema, don Óscar, es que su “candidato” arrastra el miedo de un partido entero a que el pueblo recuerde que su experiencia ha sido, demasiadas veces, sinónimo de desfalco.
Ustedes hablan de “lograr reformas”, pero la reforma que el pueblo exige es la de la ética pública, que ustedes han quebrado una y otra vez. Hablar de “experiencia” en el PLN ya no es una virtud; es una advertencia. Es como ir al médico que lleva 50 años “experimentando” con sus pacientes, con la mitad de ellos demandándolo.
“Cuidemos el alma de la República, sus instituciones, su decencia y su futuro”, proclama don Óscar.
¡La decencia! El estallido ciudadano que golpea a los políticos en Latinoamérica es la respuesta a la indecencia sistémica del “rodillismo” político.
- El PLN es el ejemplo perfecto de cómo un partido, que fue fundamental para el desarrollo, se convirtió en una cáscara de poder dedicada a la argolla y al reparto de puestos.
- Ese llamado a que la “política vuelva a ser herramienta, y no espectáculo” es la hipocresía al desnudo. ¿Quién convirtió la política en un show de millonarios y contratistas si no fueron los gobiernos que usaron el poder como una alfombra roja para sus amigos?
Óscar Izquierdo, usted dice que “El PLN está listo para construir país con cabeza fría, corazón caliente y manos limpias.” …Listo para construir las fortunas de sus lobbies de siempre. ¿Manos limpias? Demuéstrenlo con una declaración jurada de que en los últimos 20 años ni un solo jerarca verde estuvo salpicado por cuestionamientos.
Izquierdo pide “a los costarricenses de todos los colores les digo, únanse, no a un partido, a un propósito. “El propósito, don Óscar, está claro: mantener la estructura de poder que les ha permitido vivir del Estado. Y el pueblo ya entendió que ese “propósito” no es el de la mayoría.
“La patria no requiere infalibles, sino responsables.” Es enserio izquierdo, ¡Excelente! Entonces, ¿Dónde está la responsabilidad penal y civil por los sobrecostos de las carreteras y los daños a la CCSS? Porque hasta ahora, solo hemos visto a sus responsables esconderse detrás de los “logros históricos” del 48.
Basta de Cuentos Verdes, que no nos vengan con discursos de “decencia” envueltos en la bandera. El mejor servicio que el PLN podría darle a la República es un sincero acto de contrición y una autocrítica real sobre cómo su “experiencia” se convirtió en la principal causa de la desconfianza ciudadana.
La única “marca verde” que queremos ver de ahora en adelante es la de la esperanza real, no el musgo de la corrupción, y de los mismos añejos de siempre, que se escudan en la disque institucionalidad y democracia, que amenaza con derrumbar los pilares de la República. ¡El pueblo costarricense no debe de volver a tener amnesia!. Y los que si la tienen es, o por que tienen amiguismos o son de los mismo parte del problema.
✍️ Crítica por Aníbal Newman
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