Johana Obando en el Plenario: ¿Moral o Show Político?.
En un espectáculo digno de una tragicomedia política, la diputada Johana Obando, sí, la misma que muchos costarricenses ni sabían que seguía en funciones, decidió subirse al podio del Plenario para dictar cátedra de moral y acusar a medio mundo de lo que ella misma no ha hecho en todo su período legislativo: trabajar en serio por Costa Rica.
La “Independiente” Guardiana de la Ética
¿Quién lo diría? La diputada “independiente”, que pasó más tiempo en pasillos, departamentos y reuniones misteriosas que en las comisiones legislativas, ahora se pinta como la guardiana de la ética republicana. ¿Y con qué argumentos? Con el reciclaje emocional de siempre: “No les interesa el país”. ¿A quién se lo dice? ¿A Pilar Cisneros? ¿A Rodrigo Chaves? No señora, usted se lo debería decir al espejo.
Porque mientras usted dramatiza sobre los 214 millones que cuesta el Plenario, se le olvida convenientemente que una parte de ese dinero se le paga a usted para asistir, legislar y aportar, no para desaparecer, tomarse selfies o gritar frases huecas frente a cámaras. Y ahora viene a dar lecciones como si fuera la mártir de la democracia, cuando muchos ni siquiera pueden nombrar un solo proyecto suyo que haya generado impacto real.
Populismo y Falta de Propuestas
Dice que a Pilar le gusta leer libros y escuchar música. Bueno, peor sería que se dedicara a pasear por departamentos con Huawei o a jugar al anti-todo sin proponer nada. Porque si usted cree que leer libros es una falta de respeto, tal vez el problema no es Pilar: es su alergia al conocimiento.
Se queja del “discurso populista” mientras su propia intervención es un manual de populismo barato: frases teatrales, acusaciones sin profundidad, y una desesperación evidente por figurar. Habla de inseguridad, desempleo y temas sociales, pero ¿desde cuándo le interesan esos asuntos? ¿Dónde están sus propuestas, sus votaciones firmes, su coherencia?
Y para rematar, exige seriedad al Gobierno, mientras se comporta como influencer frustrada en plena sesión parlamentaria. Johana, no se trata de quién grita más fuerte, sino de quien sostiene su voz con hechos, con presencia, con compromiso. Y si eso no lo entiende, quizá lo más honesto que podría hacer… es guardar silencio por respeto al país que dice defender.
Costa Rica no necesita diputadas que aparezcan una vez al mes para lanzar bombas de humo. Necesita gente que se quede a limpiar los escombros y construir algo real. Y eso, lamentablemente, nunca ha sido su especialidad.
CRÍTICA POR ANÍBAL NEWMAN

