PLN: Los mismos de siempre, pidiendo el doble de tiempo.
PLN: El Vendedor de Espejitos que Pide Dos Gobiernos para Arreglar el Desorden que Él Mismo Causó.
#VOCESDEOPINION La celebración del 74 aniversario del Partido Liberación Nacional (PLN) no fue una fiesta, fue un espectáculo de stand-up político. Con una seriedad que raya en el cinismo, el expresidente José María Figueres nos receta la solución a todos nuestros males: “Costa Rica necesita al menos dos gobiernos consecutivos del PLN para rectificar el rumbo perdido.” ¡Toda Costa Rica se está muriendo de risa, o de cólera!.
Qué ironía de la Amnesia selectiva: El circo de los “Dos Gobiernos”,
Señor Figueres, es hora de poner las cartas sobre la mesa. La audacia de pedir dos gobiernos consecutivos para “rectificar el rumbo perdido” es, de lejos, el chiste más picante que hemos escuchado en años. La pregunta es obvia, y hasta un niño la haría: ¿Quién diablos perdió el rumbo?
Durante el “último cuarto de siglo” (la época que usted señala como la del desastre), el PLN no estuvo precisamente de vacaciones. Estuvo sentado en la silla de mando, alternándose el poder y perfeccionando el arte de “dejar rezagados a ese mayor número: los pobres, los excluidos”. Ustedes no son la solución al problema, señores. Ustedes son el arquitecto del problema.
Pedir que el país les entregue dos periodos más para deshacer el enredo que tejieron ustedes mismos es como pedirle al ladrón que regrese dos veces a la casa para instalar un mejor sistema de seguridad. ¡Esto no es visión, es una burla al sentido común del ciudadano!. La ausencia de Figueres y del sin visa Óscar Arias, en la celebración es el mejor indicador de la “unidad” y “esperanza” que el PLN le quiere vender al país. Que los grandes líderes de la casa no quieran ni tomarse un café en la fiesta es la demostración de que la renovación se parece más a una fractura.
Pero la burla no termina. El secretario general, Miguel Guillén, sale con la cara lavada a decir que confía en que Álvaro Ramos devuelva la “ilusión, confianza y esperanza”. ¡Alto ahí! Ramos fue la apuesta que ya fracasó en la elección pasada, y ahora lo vuelven a sacar a batear. ¿Devolver la ilusión con la misma receta que nos mandó al desastre? El PLN no está “pasando la antorcha a una nueva generación”, está pasando la misma antorcha, pero encendida con el combustible de la desesperación electoral.
Figueres habla de retomar el liderazgo ambiental hoy perdido, el cambio climático y la destrucción de la biodiversidad. ¡Excelente! Pero hay que recordarle al expresidente que el país perdió ese liderazgo justo mientras su partido (y usted, directamente) se dedicaba a mirar para otro lado en temas ambientales y de desarrollo. Es una ironía cruel: el PLN se autoproclama salvador del planeta después de ser uno de sus principales dinamiteros en Costa Rica durante las últimas décadas.
Además, la retórica sobre transformar la democracia para que sea “útil, moderna y transparente” viniendo de un partido con un historial tan… digamos, ‘turbulento’ en temas de transparencia, es de antología. El lector tico se pregunta: ¿quién necesita más transparencia, la democracia o los archivos del PLN?.
La “victoria” que Figueres y Guillén realmente buscan no es la de Costa Rica; es la victoria del retorno al banquete del poder. El PLN no nació para transformar, como dice Figueres; en el último cuarto de siglo, pareció nacer para acomodarse.
La ciudadanía debe despertar y darse cuenta de que esta “renovación” no es más que un refrito del mismo guion. Si el PLN necesita dos gobiernos para “rectificar el rumbo”, el país necesita dos dedos de frente para decirles: “¡Gracias, pero no!” La única dirección que Liberación Nacional puede ofrecer en medio de la incertidumbre es el camino de vuelta a la casa del ciudadano, para que decida con quién quiere escribir el futuro.
Crítica por Aníbal Newman
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