Dobles cuestiona nombramientos y favores políticos, pero sus propias críticas reactivan decisiones incómodas del PAC.
La diputada Claudia Dobles utilizó su control político en la Asamblea Legislativa para lanzar duros cuestionamientos contra el oficialismo por la crisis de seguridad, los nombramientos del próximo gabinete y lo que calificó como favores políticos dentro del poder.
Su mensaje buscó proyectar una línea clara, presentar al nuevo gobierno como una administración que estaría repitiendo viejas prácticas de nombramientos cuestionables y concentración de poder.
Pero en el intento, varias de sus propias críticas terminaron reabriendo decisiones incómodas del partido con el que ella fue primera dama y que gobernó durante ocho años.
Uno de sus ataques más delicados fue contra Gerald Campos, próximo ministro de Seguridad, al advertir sobre su relación y comunicación con el extraditado Celso Gamboa.
La Corte Plena le negó a Gerald Campos el permiso para seguir en el Poder Ejecutivo. (Rafael Pacheco Granados)
El problema político de ese señalamiento es inmediato.
Eso significa que Dobles utilizó como parámetro de alerta política a una figura que el propio PAC colocó en la máxima jerarquía de la seguridad pública años atrás.
La contradicción no es menor.
No se trata de decir que una decisión pasada invalide cualquier crítica presente.
Se trata de que cuando una figura política usa el nombre de Celso Gamboa para cuestionar la idoneidad de otros, inevitablemente también reactiva preguntas sobre el juicio político de quienes antes lo llevaron al gabinete.
La misma lógica aplica con su frase sobre “favores políticos”.
Dobles aseguró que Costa Rica no necesita más favores políticos ni más escudos para figuras cercanas al poder.
Pero esa frase también obliga a mirar hacia atrás. Durante los gobiernos del PAC, distintas decisiones de nombramientos en cargos públicos, embajadas y espacios institucionales también fueron cuestionadas públicamente por criterios políticos.
Y ahí aparece el punto más incómodo para su discurso.
Cuando se denuncia el uso político del poder sin reconocer que el propio partido donde ella figuró como primera dama, enfrentó cuestionamientos similares, la crítica deja de sonar como ruptura… y empieza a parecer memoria selectiva.
Más allá de si sus cuestionamientos actuales son válidos o no, lo que dejó su intervención fue una realidad difícil de ignorar.
Dobles está utilizando una vara política que también alcanza parte del historial del partido con el que gobernó.
Y cuando una figura exige estándares de transparencia, prudencia y distancia con el poder que su propio sector no logró sostener de forma intacta cuando estuvo en el gobierno…
la discusión deja de centrarse solo en el adversario.
También pasa a medir la coherencia de quien hace la crítica.
Porque en política, la memoria no desaparece solo porque cambien los protagonistas.
En política, la memoria también vota. Seguía con ACR para no analizar el presente sin revisar primero el pasado.