Frente Amplio y reelección de magistrados: el giro
El FA quiso limitar la regla que ahora utiliza para evitar vacantes en la Corte.

MUNDO ACR | El archivo no cambia de bando.
Programas, votos y cuatro años de decisiones puestos uno al lado del otro.
Durante años, el Frente Amplio cuestionó la forma en que Costa Rica permite que una persona permanezca durante largos períodos en la Corte Suprema de Justicia. Lo llevó a su propuesta electoral, respaldó una reforma constitucional para modificar el mecanismo, votó contra reelecciones concretas y en 2024 toda su bancada llegó a abandonar el Plenario durante la juramentación de un magistrado cuya continuidad había intentado impedir. El archivo permite seguir esa posición durante varios años sin necesidad de interpretar qué pensaba el partido. Texto pegado
En 2026 una pieza importante cambió y fue el propio José María Villalta quien lo reconoció. “Antes teníamos más objeciones a la reelección de magistrados”, afirmó al explicar que, ante lo que el Frente Amplio considera una utilización de los nombramientos judiciales por parte del oficialismo para bloquear el funcionamiento de la Corte, “nuestra posición ha cambiado”. Para la bancada, abrir vacantes puede facilitar ese bloqueo y ese riesgo pesa ahora en sus decisiones sobre las reelecciones. Texto pegado La modificación de posición fue explicada públicamente por Villalta en julio. Declaraciones de José María Villalta sobre el cambio de posición
Dos meses después llegó una votación capaz de medir cuánto significaba ese cambio. Julia Varela ocupaba una magistratura de Sala Segunda desde 2002 y acumulaba 24 años en el cargo. Pueblo Soberano intentó impedir su continuidad y 31 diputados votaron en esa dirección, mientras 25 no respaldaron la no reelección. Como la Constitución exige 38 votos para impedir que una magistratura continúe, Varela quedó reelecta por otros ocho años y puede llegar a 2034 con 32 años como magistrada. Votación legislativa sobre la reelección de Julia Varela
El Frente Amplio estuvo esta vez del lado de su continuidad. Ese resultado permite mirar hacia atrás porque Varela pudo permanecer precisamente mediante la lógica constitucional que diputados frenteamplistas habían respaldado cambiar.
Cuando el FA quería cambiar quién debía conseguir los 38
El Plan de Gobierno 2022-2026 del Frente Amplio planteaba reformar el mecanismo de elección de magistraturas y “reglar la reelección ilimitada de los cargos”. El cuestionamiento escrito entonces iba más allá de la duración de una persona en la Corte. El partido vinculaba el diseño de los nombramientos con riesgos de tráfico de influencias y politización. Texto pegado
La posición pasó después del documento electoral a una reforma constitucional. El 5 de octubre de 2022, Ariel Robles, Sofía Guillén, Rocío Alfaro, Antonio Ortega y Jonathan Acuña estuvieron entre quienes respaldaron la admisibilidad de una iniciativa para modificar el artículo 158. El 9 de noviembre hubo nuevamente apoyo frenteamplista a su trámite. La propuesta pretendía permitir una sola reelección y cambiar algo fundamental en la forma de permanecer en la Corte. Texto pegado El texto posteriormente dictaminado puede consultarse en la publicación oficial de La Gaceta.
La diferencia parece técnica hasta convertirla en votos. Actualmente una persona necesita una mayoría calificada para entrar como magistrada, pero al finalizar sus ocho años no necesita volver a construir esa misma mayoría para permanecer. La Constitución establece que continuará salvo que dos terceras partes de la totalidad de los diputados acuerden lo contrario. La reforma respaldada por diputados frenteamplistas pretendía darle vuelta a esa carga. Quien quisiera quedarse tendría que conseguir nuevamente la mayoría calificada y solamente podría ser reelecto una vez. Texto pegado
Cuatro años después, esa diferencia dejó de ser una discusión jurídica abstracta. Julia Varela no obtuvo 38 votos favorables para continuar porque no los necesitaba. Fueron quienes pretendían impedir su permanencia los que debían conseguirlos. Reunieron 31 y, al faltar siete, la magistrada continuó.
En 2024 toda la bancada se levantó de la curul
Luis Porfirio Sánchez permite observar dónde estaba colocado el Frente Amplio dos años antes. El entonces presidente de Sala Segunda enfrentó su reelección en 2024 y la agrupación anunció que votaría contra su continuidad. La bancada mencionó cuestionamientos relacionados con su desempeño y señalamientos públicos existentes en aquel momento. Sánchez negó las acusaciones y manifestó disposición a renunciar a su inmunidad para que fueran investigadas. Texto pegado
La votación terminó con 25 diputados a favor y 25 en contra. Como los votos negativos tampoco alcanzaron los 38 exigidos constitucionalmente, Sánchez quedó reelecto. Los seis diputados del Frente Amplio habían votado contra su permanencia y una semana después Ariel Robles, Sofía Guillén, Jonathan Acuña, Priscilla Vindas, Antonio Ortega y Rocío Alfaro abandonaron el Plenario junto con legisladores de otras agrupaciones durante su juramentación. Texto pegado La protesta quedó documentada en la cobertura de aquella sesión. Diputados abandonaron el Plenario durante la juramentación de Sánchez
La escena importa porque no obliga a ACR a calificar la posición del partido. En 2024 una reelección producida por ese mecanismo llevó a los seis diputados frenteamplistas a votar contra la continuidad y después a levantarse de sus curules durante la juramentación.
En 2025 volvieron a intentar impedir una continuidad
Fernando Castillo fue el siguiente caso. Había llegado a Sala Constitucional en 2009, fue reelecto en 2017 y en noviembre de 2025 buscó un tercer período que podía extender su permanencia hasta 2033. Integrantes del Frente Amplio volvieron a colocarse contra su reelección y entre sus cuestionamientos apareció que Castillo no hubiera comparecido ante la Asamblea durante el proceso para rendir cuentas. El magistrado se encontraba incapacitado después de una intervención quirúrgica y había solicitado reprogramar la audiencia. Proceso de reelección de Fernando Castillo
Aquí ACR hace una precisión sobre el registro inicial de esta investigación. En la votación definitiva del 10 de noviembre hubo 20 votos contra la continuidad de Castillo. Entre ellos aparecen Ariel Robles, Rocío Alfaro, Priscilla Vindas, Antonio Ortega y Jonathan Acuña. Sofía Guillén figura ausente. Registro de la votación sobre Fernando Castillo Los 20 votos tampoco alcanzaron la mayoría necesaria para impedir la continuidad y Castillo fue posteriormente juramentado para otro período de ocho años. Juramentación de Fernando Castillo por un nuevo período
Hasta ese momento había una línea reconocible. El Frente Amplio no había sido históricamente contrario a toda reelección individual, pero sí cuestionaba el mecanismo que permite acumular períodos, respaldó una reforma para limitarlo y en casos recientes utilizó sus votos para intentar impedir determinadas continuidades. Texto pegado
Lo que estaba escrito en 2022 ya no apareció igual en 2026
Para las elecciones siguientes, el Frente Amplio volvió a disputar la Presidencia con Ariel Robles y presentó oficialmente ante el Tribunal Supremo de Elecciones su Plan de Gobierno 2026-2030. El documento forma parte de los planes oficiales publicados por el TSE para las elecciones nacionales. Planes de Gobierno oficiales publicados por el TSE
ACR comparó ambos documentos. La propuesta de 2022 para “reglar la reelección ilimitada” no aparece reproducida en el programa 2026-2030 y tampoco encontramos allí una propuesta equivalente destinada a limitar el número de reelecciones de magistraturas. Texto pegado
La ausencia no permite afirmar que el Frente Amplio haya renunciado definitivamente a reformar el mecanismo. Un partido puede modificar sus prioridades electorales, presentar posteriormente otra iniciativa o conservar una posición que no incluyó en su programa. Lo que sí puede afirmarse es bastante concreto. Una propuesta que en 2022 estaba escrita dentro de su oferta electoral para limitar aquellas permanencias ya no apareció en esos términos en el programa con el que volvió a pedir el voto en 2026.
Y después ocurrió algo que ya no depende de comparar documentos.
Villalta reconoció el cambio antes de la votación de Varela
El 19 de julio, José María Villalta reconoció que el Frente Amplio tenía anteriormente más objeciones a las reelecciones y explicó que la nueva coyuntura había modificado la posición de su bancada. Texto pegado
No fue una explicación construida después de conocer el resultado del caso Varela. Durante una reunión de jefaturas de fracción del 28 de mayo, Villalta ya había señalado que permitirían determinadas reelecciones porque, desde la lectura frenteamplista, abrir nuevas vacantes podía conducir a una paralización del sistema judicial. Texto pegado
La defensa del Frente Amplio debe quedar completa. El partido no ha dicho que ahora considere conveniente la reelección ilimitada ni que cualquier magistrado deba permanecer. Su argumento es que Pueblo Soberano estaría utilizando los nombramientos y las vacantes de una manera que amenaza la integración y el funcionamiento de la Corte. Bajo esa lectura, impedir determinadas vacantes puede resultar menos riesgoso que abrirlas. Explicación del cambio planteada por Villalta
La explicación permite entender la nueva estrategia, pero también fija con precisión qué cambió. El FA no dice que haya cambiado la regla. Dice que cambió el riesgo político que considera prioritario.
Julia Varela puso el cambio frente al espejo
Varela llevaba 24 años como magistrada cuando volvió a discutirse su permanencia. La Comisión de Nombramientos recomendó que no continuara. Cuatro diputados de Pueblo Soberano respaldaron esa recomendación, mientras Antonio Trejos, del Frente Amplio, junto con dos legisladores del PLN, votó contra recomendar su salida. Texto pegado
En el Plenario, Pueblo Soberano se colocó contra la continuidad y el Frente Amplio quedó del otro lado. Villalta defendió que no existían razones individualizadas suficientes relacionadas con idoneidad o desempeño para sacar a Varela y volvió a señalar el riesgo que, según su bancada, implicaba abrir otra vacante bajo las condiciones políticas actuales. Texto pegado
El resultado fue 31 votos contra la continuidad y 25 que no respaldaron la no reelección. Una mayoría de los diputados presentes quiso impedir que Varela continuara, pero la mayoría simple no basta para sacar a una magistratura. Hacían falta 38 y faltaron siete. Varela quedó reelecta por otros ocho años y puede llegar a 2034 con 32 años como magistrada. Resultado de la votación sobre Julia Varela
Aquí es donde los expedientes de 2022 y 2026 chocan directamente. La reforma respaldada por diputados frenteamplistas buscaba que quien quisiera permanecer tuviera que construir nuevamente una mayoría calificada. En el caso Varela ocurrió exactamente lo contrario. Los 38 los necesitaban quienes querían que saliera y el Frente Amplio quedó colocado del lado político al que le bastaba con impedir que esos 38 aparecieran.
El límite no desapareció, pero la vacante se volvió más peligrosa
Reducir esta historia a decir que “el FA antes estaba contra las reelecciones y ahora está a favor” sería cómodo, pero no resistiría el archivo. Villalta ha recordado que el Frente Amplio nunca votó automáticamente contra todas las personas que buscaban reelegirse y que históricamente ha evaluado cada caso. Paralelamente defendía mayor renovación y cambios al mecanismo. Texto pegado
Precisamente ese matiz hace más importante lo ocurrido en 2026. La evaluación ya no depende solamente de los méritos, resultados o años acumulados por quien ocupa una magistratura. También entra en la ecuación quién podría disputar esa silla si queda vacante.
El Frente Amplio sostiene que las vacantes pueden ser utilizadas por Pueblo Soberano para bloquear o alterar el funcionamiento de la Corte. Desde esa lectura, conservar determinadas magistraturas funciona como una barrera defensiva. La estrategia tiene una explicación política reconocible, pero produce una tensión que el archivo permite observar sin atribuir intenciones ocultas. El partido que quería limitar un mecanismo por las permanencias prolongadas y advertía riesgos de politización ahora utiliza el efecto de ese mismo mecanismo porque teme la politización que podría producir una vacante. Texto pegado
La explicación justifica ante sus seguidores por qué modificó la estrategia. No elimina el hecho de que la estrategia cambió.
Pueblo Soberano tampoco queda fuera del archivo
Esta reconstrucción no convierte automáticamente a Pueblo Soberano en defensor histórico de la renovación judicial. En la reelección de Luis Porfirio Sánchez de 2024, diputados del entonces oficialismo y el Frente Amplio coincidieron contra su continuidad. En noviembre de 2025 volvieron a existir votos oficialistas y frenteamplistas contra Fernando Castillo. Texto pegado
Con Julia Varela la fotografía fue distinta. Pueblo Soberano se colocó contra su continuidad y el Frente Amplio entre quienes no respaldaron la no reelección. Votación nominal del caso Julia Varela
Ese voto no demuestra que Pueblo Soberano haya adoptado las reformas que históricamente planteó el Frente Amplio ni prueba que ambos partidos hayan actuado por las mismas razones cuando coincidieron anteriormente. Lo que permite documentar es una inversión de posiciones alrededor de una regla que sigue siendo exactamente la misma.
Y esa diferencia importa para ACR. Si mañana los partidos vuelven a intercambiar lugares, el estándar no puede moverse con ellos.
Cuando renovar también depende de quién puede llegar
El caso supera a Julia Varela porque plantea una pregunta sobre el sistema. ¿Qué ocurre cuando la valoración de una reelección deja de depender únicamente de si una persona merece otros ocho años y comienza a depender también de quién podría disputar su silla si queda libre?
Eso es parte de lo que introduce la explicación frenteamplista de 2026. Villalta sostiene que las condiciones actuales son excepcionales y que nuevas vacantes podrían facilitar una estrategia de Pueblo Soberano para bloquear o ganar influencia sobre la integración del Poder Judicial. Posición de Villalta sobre las nuevas vacantes judiciales
Ese riesgo puede investigarse y discutirse. No corresponde a ACR presentarlo como un hecho demostrado simplemente porque lo afirma el Frente Amplio. Pero la consecuencia de esa posición sí puede observarse. La renovación que antes podía defenderse como respuesta a permanencias prolongadas puede convertirse en un riesgo cuando el partido desconfía de quién tendrá poder para participar en el reemplazo.
Entonces la discusión deja de limitarse a cuántos años lleva alguien sentado en la Corte. También obliga a mirar quién podría sentarse después.
Cuatro años de archivo caben en la misma historia
En 2022, el Frente Amplio llevó a campaña una propuesta para regular las reelecciones ilimitadas de magistraturas y diputados de su bancada respaldaron una reforma constitucional que pretendía limitar la continuidad y cambiar quién debía conseguir los 38 votos. Texto pegado En 2024, sus seis diputados votaron contra Luis Porfirio Sánchez y posteriormente abandonaron el Plenario durante su juramentación. Texto pegado En 2025, cinco diputados frenteamplistas votaron contra Fernando Castillo y Sofía Guillén estuvo ausente en la votación definitiva. Registro legislativo de esa votación
Para las elecciones de 2026, ACR no encontró en el nuevo programa aquella propuesta específica destinada a limitar el número de reelecciones. Texto pegado En mayo y julio, Villalta explicó que la posición práctica frente a las continuidades estaba cambiando por el riesgo que su partido atribuye a las nuevas vacantes. Texto pegado En septiembre llegó Varela y una magistrada que llevaba 24 años en el cargo enfrentó 31 votos contra su continuidad. La regla que el FA había respaldado modificar hizo que esos 31 fueran insuficientes y el Frente Amplio quedó entre quienes permitieron que la magistrada pudiera sumar otros ocho años.
No hace falta llamar al FA incoherente ni presentar a Pueblo Soberano como héroe de la renovación judicial. Basta con conservar todas las fechas, todos los votos y las explicaciones de ambos lados.
Los 38 no cambiaron
Los partidos pueden cambiar de posición cuando consideran que cambiaron las circunstancias. También pueden concluir que una coyuntura excepcional obliga a hacer hoy algo distinto de lo que defendieron anteriormente. El Frente Amplio ha dado su explicación. Considera que mantener determinadas magistraturas puede proteger a la Corte de un riesgo mayor asociado con las vacantes.
Pero los 38 votos no cambiaron. Tampoco cambió el mecanismo constitucional que el FA había respaldado modificar ni desapareció la posibilidad de acumular períodos. Lo que cambió fue cuál de los efectos de esa regla considera hoy más peligroso.
En 2022 preocupaban las permanencias prolongadas y la politización alrededor del mecanismo. En 2026 también preocupa quién podría acercarse a una silla cuando esa permanencia termina. Julia Varela permite ponerle números al cambio. Llevaba 24 años como magistrada, 31 diputados intentaron impedir que continuara y no pudieron porque necesitaban 38. El Frente Amplio estuvo del lado de su continuidad y Varela puede llegar ahora a 32 años en la Corte. Votación completa del Plenario
Por eso la pregunta no es si el Frente Amplio tiene derecho a modificar su estrategia. Lo tiene. Tampoco corresponde concluir que Pueblo Soberano tiene razón simplemente porque esta vez votó por renovar una magistratura. Un voto no demuestra por sí solo las motivaciones de un partido.
La pregunta que deja el expediente es otra.
Si una regla preocupaba porque podía prolongar magistraturas y alimentar la politización de la Corte, ¿qué ocurre cuando esa misma regla empieza a resultar útil porque el partido teme quién podría ocupar la silla vacía?
El Frente Amplio ya explicó por qué cambió su posición. Los programas, los votos y cuatro años de archivo permiten al ciudadano medir cuánto cambió.
Los partidos pueden cambiar de posición. El archivo también permite recordar desde dónde cambiaron.
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