Patricia Solano va por la Presidencia de la Corte
Patricia Solano busca presidir la Corte 11 días antes de que venza su período como magistrada.

POR MUNDO ACR | 12 votos, 38 votos y 11 días
Dos decisiones distintas pueden definir hasta dónde llega una carrera judicial iniciada en 1988.
Patricia Solano tiene abiertas simultáneamente dos carreras que pueden definir hasta dónde llegará una trayectoria judicial iniciada en 1988. Quiere permanecer otros ocho años como magistrada de Sala Tercera y acaba de confirmar que también competirá por la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia.
Las dos decisiones prácticamente se tocarán en el calendario. El 26 de octubre, Corte Plena comenzará a votar por quien dirigirá el Poder Judicial. El nombramiento actual de Solano como magistrada vence el 6 de noviembre. Entre ambas fechas hay apenas 11 días.
Eso coloca a Solano ante una situación poco común. Sus compañeros pueden escogerla para dirigir la Corte antes de que esté resuelta su continuidad como integrante de esa misma Corte.
No son dos votaciones iguales ni dependen de las mismas personas. La Presidencia se decide dentro de Corte Plena. La permanencia de Solano como magistrada está sometida al mecanismo establecido en el artículo 158 de la Constitución Política, según el cual los magistrados se consideran reelectos por períodos iguales salvo que dos terceras partes de la totalidad de los diputados acuerden lo contrario.
La coincidencia no demuestra ninguna irregularidad. Lo que produce es una fotografía institucional difícil de ignorar. Una votación puede elevarla a la cabeza del Poder Judicial mientras otro proceso decidirá si permanece en su máxima cúpula hasta 2034.
Para entender cuánto hay detrás de esas dos votaciones no alcanza con empezar la historia en septiembre de 2026.
Antes de los dos relojes hubo 38 años de historia judicial
Patricia Solano comenzó su carrera en la judicatura en 1988. Pasó por Cañas, San Ramón, Puriscal, Puntarenas y Alajuela, ejerció como jueza superior y trabajó durante años en el Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de San José. En febrero de 2017 se jubiló después de casi tres décadas de carrera judicial.
La jubilación duró menos de dos años.
En noviembre de 2018, la Asamblea Legislativa necesitó cuatro rondas para escoger a la nueva magistrada de Sala Tercera. Solano terminó obteniendo exactamente los 38 votos necesarios y regresó al Poder Judicial, esta vez directamente a la Corte Suprema de Justicia. Su elección y juramentación quedaron registradas por el Poder Judicial.
El regreso estuvo seguido por un ascenso rápido dentro de la estructura judicial. Poco más de dos meses después de asumir la magistratura, el 21 de enero de 2019, Corte Plena la escogió vicepresidenta con 21 votos favorables y uno en contra, según el registro institucional de aquella elección.
En junio de 2020, sus compañeros de Sala Tercera la escogieron por unanimidad para presidir el máximo tribunal penal, una designación que también quedó documentada por el Poder Judicial. En 2024 fue nuevamente elegida para dirigir la Sala por otros cuatro años.
Su candidatura actual no corresponde, entonces, a una magistrada que intenta entrar por primera vez a los espacios de dirección judicial. Solano ya fue vicepresidenta de la Corte, preside Sala Tercera desde 2020 y hace cuatro años estuvo en la disputa por la Presidencia que vuelve a buscar.
La silla ya se le escapó una vez
En 2022, la elección para sustituir a Fernando Cruz se convirtió en una extensa pulseada dentro de Corte Plena. Pasaron tres semanas y 15 rondas sin que ninguno de los aspirantes consiguiera los 12 votos necesarios.
Cuando la Corte retomó la elección el 26 de septiembre, Patricia Solano quedó directamente frente a Orlando Aguirre. En la primera votación de aquella jornada, Aguirre obtuvo diez votos, Solano nueve y Roxana Chacón tres. Ninguno consiguió la mayoría necesaria. El registro oficial de la elección de 2022 permite reconstruir aquella disputa.
La elección continuó. Aguirre terminó consiguiendo los doce votos necesarios y se convirtió en presidente.
Solano no llega al proceso de 2026 para descubrir si tiene capacidad de construir respaldos dentro de Corte Plena. Ya llegó a colocarse a un voto de quien terminaría ganando aquella elección y a tres votos de alcanzar por sí misma la mayoría necesaria.
Cuatro años después vuelve a competir. Esta vez otro reloj estará corriendo fuera de la Corte.
Esta vez los respaldos tendrán nombre
Hay una diferencia sustancial respecto de 2022.
La votación que terminó llevando a Orlando Aguirre a la Presidencia fue secreta. Durante aquella misma jornada incluso se intentó hacerla pública, pero la moción recibió diez votos favorables y doce contrarios, según consta en el registro del Poder Judicial.
La legislación cambió después.
Una reforma a la Ley Orgánica del Poder Judicial, publicada en noviembre de 2022, estableció la votación pública para designar a la Presidencia y Vicepresidencia de la Corte. La Presidencia se ejerce durante cuatro años y existe posibilidad de reelección.
La diferencia es enorme para la rendición de cuentas. Si Solano consigue la Presidencia, el país podrá conocer públicamente quiénes dentro de Corte Plena construyeron esa mayoría. Si no la consigue, también quedará registrado cómo se repartieron los respaldos.
Para ACR, la votación del 26 de octubre no será solamente un resultado.
Será un mapa público de poder dentro de la Corte.
No está en juego una silla decorativa
La Presidencia de la Corte tiene atribuciones concretas que permiten medir el tamaño de la elección.
La Ley Orgánica del Poder Judicial establece que quien preside la Corte también preside el Poder Judicial y ejerce su representación.
Entre sus funciones están tramitar los asuntos que deben resolver Corte Plena y el Consejo Superior, presidir ambas instancias, fijar sus órdenes del día, convocarlas extraordinariamente, dirigir los debates, delimitar las cuestiones sometidas a discusión y poner los asuntos a votación cuando corresponda.
No se trata únicamente de representación protocolaria.
Quien alcance esa silla queda al frente institucional del Poder Judicial y adquiere funciones directas en la conducción de dos de sus principales órganos de gobierno.
Solano ya conoce una parte importante de esa estructura. Fue vicepresidenta de la Corte, preside Sala Tercera desde 2020 y disputó la Presidencia en 2022. Ahora pretende pasar de dirigir el máximo tribunal penal a encabezar todo el Poder Judicial.
Mientras intenta construir esa mayoría dentro de la Corte, otra cifra estará pendiente en la Asamblea Legislativa.
Doce para subir, 38 para impedir que siga
Aquí aparece el contraste que resume los dos procesos.
Para convertirse en presidenta de la Corte, Solano necesita la mayoría de Corte Plena. Con una integración completa de 22 magistraturas, 12 votos pueden llevarla a la Presidencia.
Para permanecer como magistrada después del 6 de noviembre, la lógica constitucional funciona de manera distinta.
Solano no necesita conseguir 38 diputados que voten afirmativamente para otorgarle otros ocho años. El artículo 158 de la Constitución dispone que los magistrados se consideran reelectos por períodos iguales salvo que dos terceras partes de la totalidad de los miembros de la Asamblea acuerden lo contrario.
Doce votos pueden hacerla presidenta. Treinta y ocho son necesarios para impedir que siga siendo magistrada.
Las cifras pertenecen a procesos jurídicamente distintos. Durante once días, sin embargo, estarán midiendo dos dimensiones del futuro de una misma candidata.
Dentro de la Corte, Solano tendrá que construir una mayoría para subir.
En la Asamblea, quienes pretendan impedir su continuidad tendrán que construir una mayoría calificada para que salga.
Ahí está el verdadero tamaño de octubre para Patricia Solano.
¿Y si gana primero y después no continúa?
El calendario deja una pregunta que no conviene responder más allá de lo que permite la ley.
¿Qué ocurriría si Corte Plena eligiera a Solano presidenta el 26 de octubre y posteriormente la Asamblea reuniera los 38 votos necesarios para impedir su reelección como magistrada?
La Ley Orgánica del Poder Judicial permite responder una parte. La Presidencia se elige por cuatro años y la legislación contempla expresamente la posibilidad de tener que reponer a quien ocupa el puesto “por cualquier causa”. En ese supuesto, la persona escogida para sustituirla inicia un nuevo período completo.
Eso demuestra que el ordenamiento contempla que una Presidencia pueda quedar vacante antes de completar sus cuatro años.
ACR no encontró en las disposiciones revisadas una respuesta específica que describa paso por paso el escenario particular que podría presentarse con Solano si fuera elegida presidenta pocos días antes de concluir su período como magistrada y posteriormente no resultara reelecta.
Por eso no corresponde inventar qué ocurriría.
Sí corresponde mirar el calendario. Cuando Corte Plena vote para escoger a quien podría dirigir el Poder Judicial durante cuatro años, faltarán apenas once días para que venza el nombramiento actual de una de las candidatas.
La candidatura llega mientras la Corte está bajo presión política
Solano tampoco lanza su candidatura en un momento neutro para el Poder Judicial.
Durante 2026 ha participado públicamente en discusiones sobre independencia judicial, presupuesto, funcionamiento de la justicia y señalamientos provenientes del poder político. Su candidatura aparece, además, mientras la Asamblea debe tomar decisiones sobre la continuidad de distintas magistraturas.
Eso no permite concluir que haya decidido competir por la Presidencia como consecuencia de sus enfrentamientos con el Ejecutivo. No existe base para establecer esa causalidad.
Sí permite entender la institución que pretende dirigir.
La próxima Presidencia recibirá un Poder Judicial atravesado por discusiones sobre presupuesto, mora, seguridad, independencia y renovación de magistraturas. Solano no ha observado esas disputas desde afuera. Ha participado en varias de ellas como presidenta de Sala Tercera.
Si gana, dejará de hablar únicamente desde la cabeza del máximo tribunal penal.
Pasará a representar institucionalmente al Poder Judicial.
Una carrera iniciada en 1988 llega a dos votaciones en 2026
Vista solamente desde esta semana, la historia podría reducirse a una candidatura más por la Presidencia de la Corte.
El archivo cuenta bastante más.
Patricia Solano comenzó su carrera judicial en 1988. Se jubiló en 2017. Regresó como magistrada en 2018 después de conseguir exactamente 38 votos legislativos. Poco más de dos meses después alcanzó la Vicepresidencia de la Corte. Desde 2020 preside Sala Tercera. En 2022 estuvo en la disputa por la Presidencia. En 2024 fue nuevamente escogida para dirigir Sala Tercera. Ahora quiere permanecer otros ocho años como magistrada y vuelve a buscar la silla que no consiguió cuatro años atrás.
Si supera el proceso legislativo, su permanencia como magistrada puede extenderse hasta 2034.
Si consigue además la Presidencia, iniciará un período de cuatro años al frente del Poder Judicial.
Nada de ese recorrido demuestra que deba ser elegida ni que deba ser rechazada. Una trayectoria extensa puede ser defendida como experiencia institucional o discutida desde la necesidad de renovación. Son valoraciones diferentes de los mismos hechos.
El archivo sí permite quitarle a esta candidatura su apariencia de acontecimiento aislado.
Patricia Solano no llega al 26 de octubre solamente con una candidatura. Llega con 38 años de historia judicial, una jubilación, un regreso a la Corte, una Vicepresidencia, seis años al frente de Sala Tercera, una elección presidencial perdida y una reelección como magistrada todavía pendiente.
Esta vez cada voto dentro de Corte Plena será público.
El 26 de octubre podremos saber quiénes consideran que Patricia Solano debe dirigir el Poder Judicial.
El 6 de noviembre vencerá el período que actualmente le permite integrar la Corte.
Entre ambas fechas habrá apenas 11 días.
Doce votos pueden llevarla hasta la Presidencia. Treinta y ocho pueden impedir que continúe como magistrada.
La silla más alta de la Corte y la permanencia de quien quiere ocuparla quedaron separadas por once días.
El 26 de octubre empieza la votación. ACR no va a mirar solamente quién gana. Vamos a guardar quién votó, cómo votó y qué ocurre cuando llegue el segundo reloj.
📲 El poder cambia de silla. El archivo no pierde la memoria. Unite al grupo de WhatsApp de ACR Noticias Costa Rica y recibí directamente nuestros infos e investigaciones nacionales.

