PLN queda atrapado en pelea por armonización eléctrica.
El debate eléctrico dejó de ser técnico y ahora abrió una disputa política sobre quién defiende realmente el modelo de país.

MUNDO ACR | Redacción Política
La discusión sobre la armonización del mercado eléctrico ya dejó de moverse únicamente alrededor del ICE, las tarifas o la apertura energética.
Ahora también se convirtió en una pelea política por algo mucho más sensible, quién representa realmente el modelo de país que quiere defender Costa Rica.
Y en medio de ese choque, el PLN empezó a quedar atrapado en una posición particularmente incómoda.
Porque mientras el oficialismo intenta pegarle la etiqueta de “comunistas” a quienes frenaron el proyecto, Liberación Nacional responde reivindicando precisamente conceptos históricamente ligados a su identidad.
Estado Social de Derecho, educación pública, equilibrio social y defensa institucional.
Ahí fue donde el debate dejó de ser solamente eléctrico.
El PLN intentó responder… pero terminó entrando al terreno que abrió el oficialismo
El presidente liberacionista Ricardo Sancho reaccionó después de que la presidenta Laura Fernández calificara de “comunistas” a diputados del PLN y del Frente Amplio por oponerse al proyecto.

Sancho aseguró que usar el término comunismo “para asustar” es un discurso “añejo” y afirmó que si defender el Estado Social de Derecho es ser comunista, entonces “toda Costa Rica es comunista”.
Y ahí fue donde el debate empezó a enredarse todavía más.
Porque gran parte del país puede defender, instituciones públicas, educación estatal o programas sociales sin necesariamente considerarse comunista.
Ahí el PLN intentó sacar la discusión del terreno ideológico, pero terminó hablando precisamente de ideología, mercado, derechos y modelo económico.
Y eso dejó una sensación política complicada, el Gobierno terminó llevando toda la discusión al terreno ideológico.
El partido que ayudó a negociar el proyecto ahora intenta frenarlo
Otro de los puntos incómodos para Liberación es que durante años sectores del partido participaron en negociaciones alrededor de la modernización eléctrica.
Incluso desde el Gobierno se insiste en que parte importante de la estructura del proyecto fue ajustada precisamente para acercarse a posiciones históricamente defendidas por el PLN.
Pero ahora el partido se distancia argumentando que el proyecto, favorece grandes consumidores, abre espacio a un “mercado salvaje” y no garantiza reducción de tarifas para las familias.
Ahí es donde empieza a crecer una pregunta incómoda para Liberación, si sectores del partido participaron durante años en conversaciones alrededor del proyecto, ¿Qué cambió realmente ahora?
Porque la discusión ya no parece únicamente técnica.
También empieza a sentirse como cálculo político y una pelea por quién se queda con el relato frente al país.
Villalta intentó mover la discusión hacia otro lado
Por su parte, el jefe de fracción del Frente Amplio, José María Villalta, trató de regresar el debate hacia otro punto,
la incapacidad del Gobierno para construir acuerdos políticos.

Villalta aseguró que el proyecto “iba destinado al fracaso” y calificó al Ministerio de la Presidencia como “inoperante”, acusándolo de dedicar más tiempo al ataque político que a negociar consensos.
Sin embargo, el problema político del PLN sigue siendo distinto al del Frente Amplio.
Porque Villalta nunca ha ocultado su posición de izquierda.
Liberación, en cambio, históricamente intentó venderse como una fuerza de centro socialdemócrata y equilibrio político.
Y ahí es donde la armonización eléctrica terminó abriendo una grieta particularmente sensible para el partido.
Porque mientras intenta defender su identidad histórica, también quedó votando junto al mismo bloque político al que el oficialismo intenta colocar como izquierda radical dentro del Congreso.
La pelea ya no parece solo eléctrica
Lo que empezó como una discusión sobre modernización energética terminó convertido en una batalla política por el relato del país.
Ahora todos intentan venderse como los verdaderos defensores de Costa Rica, unos hablando de empleo, inversión y crecimiento; otros diciendo que están protegiendo el modelo social, las tarifas y a las familias.
Pero en medio de esa guerra narrativa, el PLN ahora enfrenta un reto mucho más complejo, explicar no solo por qué rechaza el proyecto…
sino también qué modelo quiere defender y hasta dónde está dispuesto a diferenciarse tanto del oficialismo como de la izquierda tradicional.
Porque la pelea ya no parece solo sobre electricidad.
También empieza a parecer una disputa por quién logra convencer al país de que realmente está defendiendo el futuro del modelo costarricense.
En MUNDO ACR seguimos explicando las disputas políticas que terminan definiendo el rumbo económico, institucional y energético de Costa Rica. Unite también a nuestro canal de WhatsApp para seguir nuestras coberturas y análisis.

