El punto ciego del análisis de Hidalgo
El excandidato presidencial Juan Carlos Hidalgo afirma que detrás del colón fuerte se esconde un problema económico mayor. Pero algunas de las conclusiones más importantes de su columna también dejan preguntas abiertas.
Juan Carlos Hidalgo sostiene que el colón fuerte no es una señal de éxito económico.
Según su artículo, detrás de esa imagen se esconden problemas que tarde o temprano terminarán pasando factura al país.
Es una crítica legítima.
Lo curioso es que varias de las afirmaciones más importantes de su texto también descansan sobre conclusiones que el lector debe aceptar sin ver todo el recorrido.
Hidalgo asegura que el colón se encuentra en niveles artificialmente altos.
Sin embargo, en la misma columna reconoce que el turismo, las exportaciones y la inversión extranjera han empujado el tipo de cambio.
Entonces surge una pregunta simple.
Si esos factores también están influyendo, ¿cómo determina exactamente qué parte del fenómeno es artificial y qué parte responde al comportamiento normal de la economía?
La duda no es menor.
Porque buena parte de la columna se apoya sobre esa idea.
También afirma que la caída en la recaudación tributaria es una señal de que la economía no está tan bien como parece.
Puede ser.
Pero entre una afirmación y una demostración existe una diferencia importante.
El artículo conecta ambos elementos, pero no explica cuánto de esa caída responde al tipo de cambio y cuánto a otras variables que también afectan la actividad económica.
Hay otro detalle que pasa casi desapercibido.
Hidalgo afirma que el Gobierno captó alrededor de $3.500 millones en mercados internacionales y que esos recursos terminaron financiando gasto corriente.
Si esa afirmación es correcta, podría ser una de las acusaciones más serias de toda la columna.
Sin embargo, el tema aparece apenas unas líneas y luego desaparece.
No se detallan montos específicos destinados a gasto corriente.
No se explica qué porcentaje de esos recursos tuvo ese destino.
No se desarrolla la afirmación con la misma profundidad con la que se desarrollan otros argumentos del texto.
Y eso llama la atención.
Porque si realmente ahí se encuentra una de las raíces del problema, probablemente merecía más espacio que la propia discusión sobre el tipo de cambio.
Tampoco queda claro cuál sería la alternativa que Hidalgo considera adecuada.
El lector termina sabiendo qué rechaza, pero no cuál es el nivel de tipo de cambio que considera saludable para la economía costarricense.
Y ahí aparece otro elemento que merece análisis..
La columna cuestiona que el Gobierno presente una lectura parcial de la economía.
Pero al mismo tiempo construye una explicación donde casi todo termina apuntando hacia la misma conclusión.
Colón fuerte.
Menor dinamismo en algunos sectores.
Menor recaudación.
Más deuda externa.
Problemas futuros.
La pregunta es si la realidad económica es tan lineal como plantea el artículo.
Porque cuando una explicación logra conectar tantas piezas distintas bajo una sola causa, también vale la pena preguntarse qué factores podrían haber quedado fuera del cuadro.
Al final, la discusión no gira únicamente alrededor del Gobierno.
También gira alrededor de la propia columna.
Porque si se va a exigir evidencia para sostener una narrativa económica, esa misma exigencia debería aplicarse a cualquier explicación alternativa.
Y ahí es donde el lector tiene una tarea importante: separar qué partes del argumento están demostradas, cuáles son interpretaciones y cuáles todavía requieren más evidencia para sostener una conclusión tan contundente como la que plantea Hidalgo.
Lo importante no es escoger entre una versión u otra. Lo importante es revisar qué está demostrado, qué sigue siendo una interpretación y qué preguntas todavía esperan respuesta. Cuando una explicación parece resolverlo todo, también vale la pena preguntarse qué piezas podrían estar faltando.
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