EE. UU. dejará de financiar a Israel: qué cambia.
EE. UU. dejará de financiar a Israel. Las armas no necesariamente dejarán de llegar
Trump anunció que los casi US$4.000 millones anuales terminarán después de 2026, aunque el acuerdo vigente llega hasta 2028. Netanyahu ya quería desprenderse de esa ayuda y Washington podrá seguir vendiendo armamento a Israel. Después de décadas de subsidio militar, el cambio puede comenzar por algo muy concreto: quién paga una parte de esa relación.

Pie de foto,Benjamín Netanyahu y Donald Trump han sido estrechos aliados.
POR MUNDO ACR | Israel quiere dejar de recibir el cheque estadounidense. No está diciendo que quiera dejar de comprar sus armas.
Donald Trump anunció este martes algo que hace pocos años habría resultado difícil imaginar. “A finales de este año no pagaremos a Israel”, dijo al referirse a la ayuda estadounidense que ronda los US$4.000 millones anuales.
Según Trump, el acuerdo lo alcanzó meses atrás con Benjamin Netanyahu. En la misma entrevista agregó dos elementos que modifican el alcance de sus palabras: Estados Unidos podría ayudar nuevamente a Israel si fuera necesario y los israelíes podrán continuar comprando armamento estadounidense.
Terminar la ayuda, por tanto, no significa necesariamente terminar las ventas de armas ni la cooperación militar. Para entender qué puede cambiar hay que mirar primero qué contienen realmente esos casi US$4.000 millones.
Qué pagaba Estados Unidos
Israel es el mayor receptor acumulado de ayuda exterior estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial. El Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos calculó en 2025 aproximadamente US$174.000 millones en asistencia bilateral y financiamiento para defensa antimisiles, sin ajustar por inflación.
El esquema actual proviene de un memorando firmado en 2016 para cubrir los años fiscales de 2019 a 2028. Estados Unidos se comprometió a solicitar durante esa década US$38.000 millones para Israel.
De ahí salen los conocidos US$3.800 millones anuales. Unos US$3.300 millones corresponden al programa de Financiamiento Militar Extranjero, conocido como FMF, utilizado para adquisiciones militares. Otros US$500 millones se destinan a programas conjuntos de defensa antimisiles.
El memorando tampoco convierte automáticamente esa cantidad en un pago anual garantizado por decisión presidencial. Los recursos siguen sujetos a las apropiaciones aprobadas por el Congreso estadounidense.
Durante años Israel tuvo además un privilegio excepcional dentro del FMF que le permitía gastar parte de esos fondos en su propia industria de defensa. El acuerdo vigente estableció una reducción progresiva de ese beneficio hasta eliminarlo en 2028. El Congreso ha documentado incluso que empresas israelíes buscaron asociaciones y presencia industrial en Estados Unidos mientras esa posibilidad se reducía.
El tamaño de la relación comercial militar ayuda a dimensionar lo que existe detrás de la ayuda. A abril de 2025, Estados Unidos mantenía 751 casos activos de ventas militares a Israel valorados en US$39.200 millones, según datos del Departamento de Estado recogidos por el Servicio de Investigación del Congreso.
Esos contratos pueden tardar años en producirse y entregarse. El final del financiamiento estadounidense no haría desaparecer automáticamente pedidos anteriores y tampoco impediría que Israel continúe comprando nuevos equipos con recursos propios.
Trump, de hecho, dijo que podrá hacerlo.
Netanyahu quería dejar la ayuda, pero no tan rápido
El anuncio tampoco puede entenderse únicamente como Washington quitándole dinero a un aliado que pretende conservarlo.
Netanyahu había dicho en mayo, durante una entrevista con 60 Minutes, que quería reducir hasta cero el apoyo financiero militar de Estados Unidos. Su propuesta contemplaba comenzar inmediatamente, pero completar la transición durante los siguientes diez años.
Trump acaba de plantear un calendario mucho más corto. Según sus palabras, los pagos terminarían después de 2026.
El problema es que el memorando actual llega hasta septiembre de 2028.
Trump no explicó qué sucederá con los recursos correspondientes a 2027 y 2028 ni cómo se ejecutaría anticipadamente el cierre de un esquema cuyos fondos necesitan pasar por el Congreso. Reuters informó que, inmediatamente después del anuncio, todavía no había una explicación pública detallada de la Casa Blanca o de la oficina de Netanyahu sobre ese procedimiento.
La fecha anunciada por Trump es clara. El mecanismo para llegar a ella todavía no lo es.
Un Israel que también vende armas
La posibilidad de renunciar a miles de millones de dólares estadounidenses aparece además en un momento muy diferente para la industria militar israelí.
El Ministerio de Defensa de Israel informó que durante 2025 sus empresas firmaron contratos internacionales de defensa por un récord de US$19.200 millones, casi 30% más que el año anterior, más del doble que cinco años atrás y cuatro veces el volumen registrado una década antes.
Los sistemas de misiles, cohetes y defensa aérea representaron el 29% de esas ventas, mientras más de la mitad del valor total correspondió a contratos superiores a US$100 millones.
Las dos cifras no son intercambiables. Los US$19.200 millones corresponden al valor de contratos firmados por empresas de defensa y no a dinero disponible directamente para el presupuesto del Gobierno israelí. No sería correcto concluir que Israel puede sustituir los US$3.800 millones estadounidenses simplemente con sus exportaciones.
Sí muestran una transformación importante. Israel desarrolló durante décadas una industria propia que hoy compite internacionalmente y vende tecnología militar por miles de millones de dólares. El mismo Ministerio de Defensa israelí considera esas exportaciones una herramienta para fortalecer su capacidad industrial y ampliar la producción.
Ese crecimiento ayuda a entender por qué Netanyahu puede hablar ahora de reducir la dependencia financiera estadounidense. Lo que no ha planteado es una separación militar de Washington.
Qué quedaría sin los US$3.800 millones
La cooperación de seguridad entre Estados Unidos e Israel abarca bastante más que la transferencia anual. Incluye ventas de armamento, programas conjuntos de defensa antimisiles, investigación y cooperación tecnológica, además de legislación estadounidense relacionada con la preservación de la llamada ventaja militar cualitativa de Israel.
El Servicio de Investigación del Congreso describe una relación militar formada por varios instrumentos que seguirían existiendo aunque desaparezca el actual memorando de ayuda.
También hay conversaciones sobre la relación que podría sustituirlo. AP reportó que ambos países han discutido una cooperación futura más enfocada en tecnología de defensa y colaboración entre sus industrias militares.
Para Israel, dejar de recibir el financiamiento significaría asumir con recursos propios compras que durante años tuvieron respaldo estadounidense. Para fabricantes de Estados Unidos también habría un cambio, porque parte del dinero de la ayuda estaba destinada precisamente a adquisiciones de equipos producidos allí.
Washington perdería además una herramienta de influencia. El financiamiento militar no solo beneficia a quien recibe los recursos; sus condiciones, autorizaciones y mecanismos de compra también forman parte de la relación entre ambos gobiernos.
Nada de eso permite saber todavía cuánto cambiará el vínculo. Dependerá de qué sustituya al acuerdo actual y de cuánto armamento estadounidense continúe comprando Israel por su cuenta.
Los dos años que faltan
Trump anunció el final de una ayuda que el acuerdo vigente contempla hasta 2028. Netanyahu ya quería abandonar esa dependencia, pero había hablado de hacerlo durante una década. Entre ambas posiciones quedan dos años del memorando actual y una explicación que Washington todavía debe dar.
Después vendrán números más reveladores que el anuncio: cuánto dinero deja efectivamente de aportar Estados Unidos, cuánto asume Israel con su presupuesto y cuánto continúa gastando en armamento estadounidense.
Si esas compras siguen llegando aun después de desaparecer los US$3.800 millones, no estaremos viendo el final de la relación militar que ambos países construyeron durante décadas.
Estaremos viendo otra forma de financiarla.
Israel ya no recibiría el mismo cheque de Washington. Tendría que sacar su propia chequera.
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