Claudia Dobles cuestiona reformas judiciales y reabre debate
Dobles alerta sobre supuesto intento de “tomar” el Poder Judicial, pero reabre debate sobre quién defiende realmente las reformas que exige la ciudadanía.
La diputada electa Claudia Dobles advirtió que el Poder Judicial necesita transformaciones, pero cuestionó que esas reformas puedan impulsarse con el objetivo de “tomarlo” desde el Poder Ejecutivo.
Según afirmó, el presidente Rodrigo Chaves buscaría modificar esa institución no en beneficio del país, sino como parte de un supuesto proyecto político personal.
Sus declaraciones, sin embargo, reabren una discusión más profunda que va más allá del choque político inmediato,
si advertir sobre riesgos de concentración de poder también está sirviendo para escudar un sistema judicial que amplios sectores de la ciudadanía consideran lento, cuestionado y necesitado de cambios estructurales.
Durante años, el Poder Judicial ha enfrentado críticas por, lentitud procesal, acumulación de causas, percepción de privilegios internos, cuestionamientos sobre magistrados con décadas dentro del sistema, y una creciente erosión de confianza ciudadana.
En ese contexto, el debate sobre reformas judiciales no surge de la nada ni exclusivamente desde el Ejecutivo.
Surge también de una demanda pública cada vez más visible por cambios profundos en una institución que muchos consideran alejada de las necesidades de justicia pronta y efectiva.
Por eso, cuando figuras políticas presentan las reformas al Poder Judicial únicamente bajo la lógica de una supuesta amenaza autoritaria, también se abre otra pregunta incómoda, si parte de la oposición está reduciendo un debate complejo a una narrativa de miedo mientras evita confrontar el desgaste real del sistema judicial.
Eso no significa que toda reforma propuesta sea correcta ni que no deban existir límites institucionales.
Pero tampoco implica que cuestionar el modelo actual o impulsar transformaciones profundas equivalga automáticamente a un intento de “tomar” el Poder Judicial.
La discusión de fondo, entonces, no debería limitarse a quién impulsa cambios, sino a cuáles cambios necesita realmente el país y cómo ejecutarlos sin debilitar el equilibrio democrático.
Porque en un contexto donde la confianza ciudadana en la justicia viene golpeada desde hace años, defender el statu quo bajo la bandera de la institucionalidad también tiene costo político.
Y el verdadero debate no es solo quién quiere reformar el Poder Judicial…
Sino quién está dispuesto a reconocer por qué tantos costarricenses sienten que ya no funciona como debería.

