Gobernador de Sinaloa deja cargo por polémica narco.
Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, dejó temporalmente el cargo.
Su salida ocurre en medio de cuestionamientos y acusaciones públicas que lo han vinculado con posibles relaciones con estructuras del narcotráfico.
La decisión llega después de que referencias surgidas desde Estados Unidos y versiones ligadas a investigaciones sobre el cartel de Sinaloa volvieran a poner su nombre bajo escrutinio público.
Rocha solicitó al Congreso estatal una licencia temporal de hasta 30 días.
La petición fue aprobada este viernes.
En su lugar asumió de forma provisional Yeraldine Bonilla Valverde.
Rocha niega vínculos ilícitos
El mandatario rechazó cualquier relación con actividades criminales.
También afirmó que su separación busca facilitar el trabajo de las autoridades.
“No voy a permitir que me utilicen para dañar el movimiento al que pertenezco”, declaró en un mensaje televisado.
La referencia fue hacia Morena, el partido gobernante en México.
Qué implica dejar el cargo
Su salida tiene un efecto inmediato.
Al separarse del puesto, Rocha pierde el fuero constitucional que protege a los gobernadores en funciones.
Eso significa que quedaría expuesto a acciones judiciales ordinarias si en algún momento existiera base legal para avanzar en su contra.
La Fiscalía mexicana ha señalado que no ha recibido pruebas formales de parte de Estados Unidos que respalden públicamente las acusaciones divulgadas en ese país.
El impacto político ya comenzó
Aunque no exista una acusación judicial formal anunciada en México, el costo político ya es evidente.
No es habitual que un gobernador en funciones abandone temporalmente el poder bajo cuestionamientos ligados al crimen organizado.
El nombre de Rocha ya había aparecido antes en reportes periodísticos sobre presuntas conexiones entre actores políticos de Sinaloa y miembros del cartel.
El mandatario ha negado de forma reiterada esos señalamientos.
La presión aumentó tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en 2024.
El capo afirmó entonces que fue citado a una reunión en la que supuestamente estaría Rocha antes de ser secuestrado y trasladado a Estados Unidos.
El gobernador negó haber participado o tenido conocimiento de ese encuentro.
Presión para Morena y Sheinbaum
Más allá del plano judicial, el episodio golpea políticamente a Morena.

También añade presión a la administración de Claudia Sheinbaum en uno de los estados más sensibles de México por violencia y narcotráfico.
Si la ausencia de Rocha supera los 30 días, el Congreso estatal deberá designar a un gobernador interino.
Mientras tanto, el caso ya dejó de ser solo un problema personal para Rocha.
Ahora también se convierte en un nuevo foco de presión política para el oficialismo mexicano.

